SALOMÉ SOUTELO - SILLEDA
Un pollo cebado en granja pasa, de media, entre 43 y 50 días en la explotación. Cuando llega, su crianza se inicia a 33 grados de temperatura, que se van bajando de forma progresiva hasta los 20 y según el animal va ganando peso y, con él, plumaje. Por la nave de José Castro, en Trasfontao (Silleda), pasan tandas de 32.000 pollos, que en invierno pueden llegar a los 35.000, "xa que o espacio que precisa cada animal se mide por densidades e a aconsellable é de 38 kilos por metro cuadrado". De ahí que en invierno también se pueda "abusar" de la calefacción hasta los 30 días de vida del animal.
A la hora de ventilar se tienen en cuenta el número de animales pero también la temperatura exterior y la humedad del aire, "porque estes animais, aínda que levan mellor o frío, tampouco soportan ben as correntes de aire", dice Castro. Ahora mismo, tiene en su nave una partida de pollos de escasos días, por lo soportarán bien los picos de más de 30 grados que registre Lalín en agosto. Y es que el riesgo de un golpe de calor en las granjas avícolas se produce a partir de los 40 días, cuando los animales están prácticamente cebados y tienen una buena capa de plumas. Para ello, suele reducirse la temperatura con ventiladores al menos siete grados respecto a lo que marca el termómetro. Se utiliza, además, agua pulverizada que, a modo de ducha, refresque a las aves. Un antiguo remedio, recuerda Castro, también era el de retirarles la comida a las nueve de la mañana para evitarles la ingesta de mediodía y, con ello, la subida de temperatura que supone toda digestión. Con todo, "o polo, se tén moita calor, para de comer, polo que non hai o risco de que se piquen uns aos outros, como pode pasar se durante varios días lles falta o pienso", explica Castro. Otra medida muy recurrida también es la de aplicar unas gotas de vinagre en el agua.
Si todo ello no funciona, los pollos comienzan a dar síntomas del golpe de calor quedándose muy quietos y abriendo el pico de forma continuada. "Morre sempre o máis débil, pero os outros quedan moi tocados e en situación de estrés, polo que precisarán entre 24 e 36 horas para volver repoñerse e comer". Lo mismo ocurre en otras producciones como las granjas de vacas de leche, donde el calor afecta al nivel de producción.