SILVIA PAMPÍN - A ESTRADA
El parón estival de Minicines Central será definitivo. En septiembre, sus salas no volverán a abrir. Así lo confirmó ayer Luis Rivadulla, gerente de Ruta de Comunicaciones (firma que gestionaba hasta el momento las salas de la localidad). Cinco años y medio después de volcar sus ilusiones en este proyecto, la acumulación de pérdidas lleva a la empresa a arrojar la toalla. Desde el punto de vista empresarial, los cines de la villa no son rentables, en parte por el alto coste de mantenimiento –alquiler incluido–de las instalaciones. Consciente de que es un servicio básico para la ciudadanía, como opción de ocio para la cultura e incluso para potenciar la hostelería y el comercio, Rivadulla trasladó ayer su decisión al alcalde de A Estrada, José Antonio Dono. Según explicó tras el encuentro, el regidor local coincidió en su diagnóstico y se mostrò "moi receptivo" a la propuesta de Rivadulla de impulsar un convenio de colaboración entre el Concello y Ruta de Comunicaciones que permita trasladar el cine al Teatro Principal.
Cabe recordar que las butacas del Principal ya asistieron antaño –no hace demasiados años–a las proyecciones cinematográficas de la localidad. Con posterioridad, en una época de bonanza económica surgieron los Minicines Central y con ellos las multisalas llegaron a la localidad. Más tarde cerraron y hace cinco años y medio Rivadulla asumió su reapertura. Ayer recordaba que nunca contó con ayuda de la administración local. Se abrió una etapa de colaboración con el comercio y la hostelería pero, en la actual época de crisis, la situación "está complicada", según admitía ayer Rivadulla. Aún así, le duele que los 14.000 espectadores anuales que asistían al cine–10.000 adultos y 4.000 a las películas del Divercine– se queden sin este servicio. Asimismo, apunta que carecer de él supondría para A Estrada "unha baixada de categoría". En el actual contexto de crisis, subir el precio de las entradas no le parece una buena opción porque se restarían espectadores, sobre todo aquéllos que carecen de recursos económicos o que no tienen posibilidad de desplazarse a Santiago, como el cuantioso grupo de espectadores de 12a a 17 años. Es por elloque un convenio de colaboración entre la firma que gestiona Rivadulla y el Concello se perfilaría como una solución para mantener los cines con "unha inversión pequena" en maquinaria. Rivadulla presentará el proyecto a finales de agosto. En una etapa de reducción presupuestaria, el cine podría suplir a espectáculos más costosos.