ALFONSO LOÑO - LALÍN
Lalín continúa sin resolver sus principales problemas de circulación en el casco urbano. Cuando se cumple un año de la presentación del plan de tráfico, el modelo de ordenación del movimiento de vehículos se limita a cambios en el sentido circulatorio en algunas calles y a la extensión de la zona azul a las rúas más céntricas. El plan de tráfico es a día de hoy, más de una década después de ser anunciado, un documento que fue sufriendo modificaciones pero que no afronta con rotundidad las carencias que tiene el casco urbano de una localidad mediana, aunque con problemas de tránsito más propios de una ciudad.
El 21 de julio del año pasado se presentó públicamente el plan y ya entonces el alcalde, José Crespo, afirmó que su aplicación se concretaría en un par de meses, que luego fueron alguno más. Entonces, Crespo apuntó que la construcción de los viales exteriores permitiría aliviar el centro de la circulación del tráfico pesado y propuso lomos de burro para obligar a rebajar la velocidad a los conductores en las rúas B y E (pendiente) y en el tramo de González Taboada entre los bares Xardín y La Barra, que tampoco se construyeron por el momento. En cambio, sí se colocaron estos días en O Rodo.
El cierre temporal del parking Europa, clausurado por orden judicial en octubre pasado, y las obras de humanización en las calles T, Fonte Sanguiña o Avenida Bos Aires, no hicieron más que agravar la situación. Aunque fueron actuaciones temporales y forman parte de la apuesta del Concello por mejorar la imagen del centro urbano, los trabajos originaron retenciones por el cierre a la circulación de estas vías durante semanas.
La propuesta más novedosa, aunque también llegó con varios meses de retraso según el plazo anunciado, fue la extensión de la zona azul a las calles Pintor Laxeiro, Calvo Garra, D y Avenida Luis González Taboada. Estas rúas se sumaron a Principal y Loriga, donde ya funcionaba este sistema desde enero de 2007. Esta medida sí consiguió la rotación de vehículos, aunque en casos como Laxeiro, algunos vecinos consideraron excesiva su extensión hasta el final de la calle, que desemboca en el centro de salud. Los retrasos en el reparto de discos, que se agotaron varias veces durante estos meses, provocaron que el concello tuviese que posponer la aplicación de la zona azul, con sanciones, en las nuevas vías hasta finales de abril. La ampliación del área de estacionamiento restringido a estas cuatro calles –son seis en total– no está siendo controlada de forma rigurosa, aunque este problema ya se preveía. La plantilla de la Policía Local no es capaz de vigilar el movimiento de vehículos y más si cabe en la época estival, con parte de los agentes de vacaciones, lo que provocó reacciones por parte de la oposición. En junio, el PSOE apuntaba que con la zona azul los problemas de aparcamiento se trasladan a otras calles, mientras el BNG demandaba al gobierno que aclarase su modelo para el plan de tráfico.