ROCÍO GARCÍA - LALÍN
El coreano Seung-Ha Sin, que llegó a Galicia hace 22 años, es acupuntor, masajista, quiropráctico y además lleva a cabo tratamientos de traumatología y neurología con técnicas orientales. Consulta en sus dos clínicas de Chantada y Lalín.
– ¿Cuánto tiempo lleva en la capital dezana? ¿Por qué ha elegido esta zona?
– Hace 22 años que vivo en Chantada; un día conocí Lalín, me gustó y hace ya 14 que abrí la clínica aquí, además, era algo que la gente me lo pedía.
– ¿Cuáles son las dolencias más comunes por las que la gente acude a usted?
– Lógicamente, al estar en una zona en que la gente trabaja en el campo, trato más de traumatología y neurología, muchas jaquecas y migrañas. De traumatología, sobre todo dolor de cervicales, lumbalgias y ciáticas; asimismo, muchos esguinces de tobillo, rodilla y alguno, pocos, de cadera. También hago rehabilitación.
– ¿Qué técnicas utiliza?
– Principalmente, utilizo acupuntura para casos con inflamaciones y dolencias; también hago tratamientos con quiropráctica y digitopuntura, shiachu es el vocablo original, que consiste en ejercer fuerza con los dedos en los puntos de acupuntura.
– ¿Cómo llega la gente a la consulta, por iniciativa propia o por recomendaciones?
– Cuando yo llegué a España, la mayor parte de la gente venía porque alguien de la familia o algún amigo le había contado que lo había probado y entonces ellos tambíen querían experimentar. Ahora eso, o ya no pasa, o pasa mucho menos.
– ¿Suele ser reacia la gente a este tipo de terapias, al menos al principio?
– Un poco sí. Acuden aquí como último recurso. Primero van al ambulatorio, luego al hospital y cuando los médicos de aquí no pueden hacer nada, es cuando acuden a mí o a este tipo de medicina. También suelen tener miedo a las agujas, por asociarlas a las del hospital. Los médicos pinchan en donde hai carne, o nervios o venas, por eso duele; pero en la acupuntura hai puntos exactos en donde hacerlo: Se esquivan nervios, venas, musculatura y hueso, por eso no provoca dolor. Sientes que te pinchan, pero no que duele.
– ¿Lo comparan los pacientes con la medicina occidental?
– Si, por ejemplo, hay algunos casos de lumbo-ciática, que tras visitar a otros médicos, no encontrar niguna cura, y cuando el dolor es grande y, a lo mejor, no pueden andar porque llega a la pierna, acuden a mí. Esa dolencia es muy sencilla de tratar a través del gemelo pero, como están acostumbrados a la medicina occidental, si sólo tocas el gemelo, no se quedan tranquilos; entonces, das un masaje general, incluyendo la espalda, aunque en realidad no sirva para la lumbo-ciática ni sea necesario. Sólo vale para que el paciente confíe un poco más en el tratamiento que tú le haces.
– En ocasiones la gente puede ver en usted un curandero, un “meigo”. ¿Le ocurre?
– A veces, porque no entienden muy bien esto.
– ¿Qué les diría?
– Que lo que hacen los curanderos es teóricamente imposible; dicen que hacen magia, pero eso no existe, porque engañan a la gente, que, como lo que quiere es curarse, o confía, o se lo cree, o algo, no sé. Sin embargo, la acupuntura y la quiropráctica es ciencia; el cuerpo humano es una máquina, y hay que conocerlo para tratarlo, no es magia, ni son milagros. Sabemos que para estar bien físicamente, el cerebro y los órganos viscerales también tienen que estarlo, si no el cuerpo se resentirá de una u otra forma; nosotros sabemos, además, cómo hay que tratarlo, y está más que demostrado que nuestros métodos sí funcionan.
– ¿Alguna gente viene a acupuntura para dejar de fumar?
– Mucha, sobre todo ahora en verano, ya que por anuncios y en general se habla más de salud y vida saludable. Y también me piden para adelgazar a través de la acupuntura o para no engordar cuando dejan el tabaco. La acupuntura no hace que dejes de fumar en el momento, ni que adelgaces de repente, pero elimina la ansiedad que se produce al no fumar o no comer; funciona si los pacientes ponen de su parte, intentándolo y haciendo gimnsia o dietas, en cada caso. Eso sí, siempre es aconsejable la supervisión de otros médicos especialistas que, por ejemplo, marquen las dietas o los ejercicios.
– Conoce el sistema sanitario español. ¿Hai algo que cambiaría o que recrimina?
– Yo creo que los médicos, en general, no se esfuerzan mucho en mirar al paciente, o en saber qué es lo que le pasa. Es como si no sintieran lo que les sucede a los enfermo, como si estuvieran solo para cobrar y no para ayudar; no saben lo que es respirar con el enfermo; a veces me llegan pacientes con dolencias muy fáciles de curar, que no han sabido hacerlo en hospitales, por ejemplo, y eso porque no se molestan ni en mirar lo que está pasando. Aquí también suelen darse pastillas para todo, para tratamientos para curarse y para calmar el dolor, y eso no es bueno.