REDACCIÓN - LALÍN
Las obras de mejora en la carretera entre Prado y Bodaño se vieron interrumpidas en la mañana de ayer en el casco de O Corpiño, ya que dos vecinas del lugar se colocaron delante de las paleadoras para frenar el avance de esta actuación. Las dos propietarias alegaban que el terreno que se situaba delante del muro de sus viviendas había sido cimentado por la familia –las afectadas son madre e hija– años atrás, de modo que dicha superficie, de casi 1,5 metros de ancho a lo largo del cierre y que antaño había funcionado como arcén, les pertenecía. Ésta no es la misma versión que defiende el concello, pues el edil de Obras no Rural de Lalín, Antonio Rodríguez, apuntaba ayer que esta zona ya había sido expropiada para facilitar la mejora de la vía, cuya humanización pasa por dotarla de aceras y red de alcantarillado. De este modo, ahora la propietaria del terreno es la Diputación, responsable de la mejora del vial.
La situación despertó cierta tensión entre los operarios de la empresa y los vecinos, hasta el punto de que se desplazaron a la zona efectivos de la Policía Local para instar a las afectadas a que dejasen continuar el trabajo de las máquinas. Por tanto, finalmente se reanudó la intervención, arrancando el antiguo cemento para poder aplicar una nueva capa de aglomerado en la carretera.