SALOMÉ SOUTELO - LALÍN
La Oficina de Acogida a Peregrinos de Santiago expidió en el primer semestre del año 4.855 compostelas a otros tantos peregrinos que llegaron a la ciudad del Apóstol cubriendo, al menos, los últimos 100 kilómetros de la Vía de la Plata. La cifra de viajeros que emplearon el también llamado Camino del Sudeste es más del doble de los 2.357 peregrinos que se registraron en 2004, el último Año Santo. Esta relación se muestra muy en consonancia con el espectacular volumen de peregrinos que está recibiendo Compostela en este 2010. Así, si hace seis años en el primer semestre de 2004 se contabilizaron 57.996 peregrinos a través de sus cinco caminos oficiales, este año la cifra casi se duplica, al situarse en los 90.776.
Por meses, la Vía de la Plata luce una gran afluencia de caminantes en mayo y junio, con 1.694 y 1.660 usuarios, respectivamente. Por contra, los meses de menor calado se sitúan en el primer trimestre del año, que apenas llega al medio millar. Y es que si en enero se contabilizaron 65 caminantes, este número cae a los 44 al mes siguiente, mientras que en marzo se alcanzan los 387. Abril continúa el repunte con que se terminaría el semestre y registra 1.105 usuarios. La Oficina de Peregrinacións indica que los 4.855 peregrinos de la Vía da Prata significan tan sólo el 5% de los más de 90.000 que llegaron a Santiago a pie, a caballo, en bici o en silla de ruedas en lo que va de año. En un análisis por meses, el porcentaje de usuarios del Camino del Sudeste se mueve en una horquilla entre el 2 y el 6% y siempre superado por el Camino Francés –que aglutina a dos de cada tres peregrinos–, el Portugués y el del Norte.
No obstante, en los seis primeros meses del año la Vía de la Plata anota una intensa mejoría en su afluencia con respecto a 2004. En ese año, enero registró 26 peregrinos, media docena más que en febrero, mientras que en marzo se llegaba a los 92. El segundo trimestre del año se cerraba con 713 caminantes en abril, 704 en mayo y, por último, 802 en junio.
Camino de Invierno
Cabe apuntar, no obstante, que el paso de peregrinos por tierras dezanas es mayor de lo que indica la oficina compostelana, puesto que no recoge datos sobre los peregrinos del todavía no oficializado Camino de Invierno. Esta ruta alternativa a la entrada en Galicia a través de O Cebreiro gozó de gran reputación en el medievo y en los últimos años está inmersa en su recuperación a través del papel de diversas asociaciones repartidas por las tierras que atraviesa –O Barco de Valdeorras, Quiroga y Chantada–. En Deza, colectivos como Cabaleiros do Faro participa en diversas actividades de promoción. El Camino de Invierno se une en la localidad lalinense de A Laxe con el Camino del Sudeste –conocido ya en tierras gallegas como Camino Ourensano–. Y mientras el Camino de Invierno intenta ganarse peregrinos, la Vía de la Plata muestra en algunos de sus tramos cierto abandono que obliga a los peregrinos a tomar un desvío en su camino a Compostela. Así ocurre con el trayecto entre el concello ourensano de Piñor y el dezano de Dozón, cuya maleza impide el tránsito de caminantes, hasta el punto de que las guías de peregrinos ya recogen este incidente.