ÁNGEL GRAÑA/XAN SALGUEIRO - LALÍN
Tras una jornada de intensa búsqueda, el vecino de Lalín Guillermo Fernández Mato, de 39 años de edad, apareció muerto anoche en un camino de servicio de la autopista (AP-53) que une Santiso con Bendoiro. Las fuerzas de seguridad empezaron a rastrear esta zona con intensidad al caer la tarde, tras haber localizado la señal del teléfono móvil del desaparecido. Poco después de las 22 horas se produjo la confirmación del hallazgo del cadáver por parte de un amigo de la familia que colaboraba en las tareas de búsqueda. El cuerpo yacía sobre la bicicleta con un golpe en la cabeza en medio de una pista con abundante maleza en sus márgenes. De inmediato, se personaron en el lugar familiares del fallecido. Al cierre de esta edición, se esperaba la llegada de las autoridades médicas y judiciales para el levantamiento del cadáver y la realización de la autopsia.
El hombre se encontraba desaparecido de su domicilio desde la tarde del pasado domingo cuando había salido a dar una vuelta en su bicicleta de montaña por los alrededores de la cabecera comarcal dezana. Un fuerte dispositivo de seguridad –compuesto por una decena de agentes de la Guardia Civil y del Seprona a bordo de coches patrulla y motocicletas, ocho miembros de Protección Civil de Lalín, también motorizados, al igual que cuatro guardias de la Policía Local– peinó ayer los lugares por los que habitualmente Guillermo Fernández Mato iba a pedalear. Incluso el helicóptero del 112 hizo acto de presencia bien entrada la tarde en la zona para reforzar la búsqueda.
Fernández Mato había abandonado su casa de la Praza da Igrexa poco después de las 19 horas del pasado domingo ataviado con una camiseta y un pantalón corto para realizar su habitual paseo en bicicleta por zonas como A Abeleda (Vilanova), Donsión, el paseo del Pontiñas o Botos, entre otros. Fuentes de la familia confirmaron a FARO DE VIGO que el joven había sido visto por algún vecino de Lalín dirigiéndose sobre su bicicleta de montaña en dirección al río Pontiñas. El padre de Guillermo, Manuel Fernández, fue el encargado de alertar a la Guardia Civil a primera hora de la mañana de ayer tras comprobar que no había dormido en casa. A partir de ese momento, la benemérita coordinó las tareas de rastreo en colaboración con Protección Civil y Policía Local empezando por A Abeleda, Donsión y el paseo del Pontiñas pero sin resultado positivo. Las patrullas sólo pararon el rastreo para comer y, después de volver a reunirse en el cuartel, reanudaron la búsqueda por otras parroquias del rural.
El hecho de que Guillermo llevase consigo su teléfono móvil fue determinante para agilizar las labores de búsqueda por parte del dispositivo dirigido por la Guardia Civil. Los agentes aconsejaron a su padre que no llamase demasiado al número de su hijo para evitar la descarga de la batería de su celular y así poder seguir el rastro de su señal por los postes repetidores desplegados por la comarca, algo que a la postre resultó decisivo para la resolución del caso.