CRISTINA PICHEL -LALÍN
Lo vintage está de moda. No sólo en la ropa y en los complementos, sino también en la conducción. Los vehículos y motocicletas antiguas se revalorizan cada día más. Hoy, los compradores de estos automóviles no sólo los adquieren en calidad de museo y muestra; ahora los restauran y los ponen a punto para recordar viejos tiempos.
Después de 22 años, Lalín celebró ayer la fiesta del San Cristóbal, patrón de los viajeros y automovilistas, honrando de la mejor manera al santo, con una exposición y procesión de vehículos y motos antiguas. Los automóviles se congregaron a las 11.00 horas en la Praza da Igrexa y se dispusieron en una fila que ocupaba casi todo el espacio. Aunque al principio no se contaba con mucha gente, esta empezó a llegar con las campanadas de la iglesia, que anunciaban la misa de las 12.00 horas, en honor a San Cristóbal.
Los lalinenses pudieron gozar de diferentes tipos de coches: un Cadillac blanco, varios Escarabajos, dos Mercedes 300 y diversos Volkswagen, Peugeot y Citroën. Los más numerosos fueron los Seat. Al mítico 600 le acompañaban otros modelos de la casa española como el Seat 124, el 850 descapotable o el Seat Marbella. Muchos de ellos aparecieron adornados con flores para conmemorar la fiesta. El más antiguo, un Dodge azul, presidía la comitiva de vehículos y lucía a San Cristóbal en el techo.
Por su parte, los moteros llegaron en grupo y un poco más tarde que los coches. Con su humo y su ruido animaron a los más pequeños, que tuvieron la oportunidad de montarse en los diferentes automóviles de la plaza. De entre la exposición de motos se contaban varias Anglas, Ducatis, Montesas, Bultacos, Augustas, Royal Enfield y las tan aclamadas Vespas, que cada día se ponen más de moda entre los jóvenes.
La bendición
Los vehículos esperaban al sol el inicio de la procesión por las diferentes calles de la localidad. A la salida de la misa empezó el desfile y en la Praza de Loriga, don Manuel Salgado, párroco de Lalín, procedió a bendecir a los diferentes coches y motos –a los que se les sumó un camión– que circulaban en primera y al ralentí. La procesión continuó por las calles del centro de la localidad y finalizó en la Carballeira do Rodo, en donde se celebró un almuerzo.
Todos los vehículos expuestos en la jornada de ayer marcaron un hito en la historia de la industria automotriz. Los lalinenses contemplaban los coches y comentaban. "Lo importante es que no se pierda la tradición", explicaba un vecino. Lalín recuperó ayer dos costumbres ya olvidadas por la juventud de hoy en día, los coches y las motos antiguas y la fiesta de San Cristóbal, que, en principio, continuará el año que viene.