PABLO COUSO - A ESTRADA
Que el verano está de paso por Galicia no sólo se nota por las elevadas temperaturas y, así, con la sempiterna lluvia gallega de vacaciones, llega el tiempo de los festivales a la tierra del agua. A Estrada ofrece una osada aportación al poblado calendario musical gallego haciendo coincidir el debutante Rock&Clown con el Festival de Ortigueira. La iniciativa, que de partida puede parecer arriesgada, compite en una liga diferente, mediante una propuesta totalmente diferente a las tumultuosas noches de la meca del folck.
El festival organizado por el Concello da Estrada combinó las actuaciones musicales de Nacho Vegas, Tulsa, The Right Ons y Sonic Angels con los espectáculos humorísticos de Leo Bassi y el Elliot Rock Comedy Show.
A las 20.00 horas y con la llegada de las primeras brisas vespertinas, el grupo guipuzcoano Tulsa comenzaba la animación en una Praza da Feira aún tibia después de un día de intenso calor. A aquella hora el mestizaje entre el público asistente ofrecía la variopinta convivencia en la que los vecinos de la villa y los "festivaleros" en labores de huéspedes seguían hipnotizados el ritmo de la música.
Fuera, los supermercados se poblaron de jóvenes desaliñados en busca del avituallamiento líquido y sólido necesario para afrontar la noche. Las zonas de aparcamiento que colindan con la plaza se llenaron de vehículos y de la Rúa Calvo Sotelo emergió, imperial, una vieja furgoneta Mercedes-Benz 208D, modelo vetusto habitual en los aparcamientos masivos de los grandes festivales. Al no encontrar sitio para aparcar, el conductor arranca el motor con una mueca divertida y del tubo de escape sale humo negro. A Estrada huele a música y verano, cuando el pianista de Tulsa congela las conversaciones acariciando solemnes acordes. Miren Iza, la vocalista del grupo, orquesta el armonioso movimiento en el que docenas de gafas de sol siguen el vaivén de sus sílabas, enfrentadas a un sol en retirada que bendice el matrimonio de la rockera y el payaso. Miren dice que "algo ha cambiado para siempre" y, sin saberlo, hace una profecía del panorama musical estradense, con la irrupción de esta balsámica propuesta lúdica que viene para quedarse. La noche esconde las vergüenzas y la fiesta sigue adelante, con el desinteresado patrocinio de la risa.