SALOMÉ SOUTELO - LALÍN
El ex gerente de la empresa Aluper, Manuel Nóvoa, confirmó ayer la venta de la firma a la barcelonesa Montajes e Instalaciones Norte Levante SLU, aunque rebajó de forma sustancial la deuda anunciada por el sindicato CIG, aclarando que a los proveedores se les deben, en concreto, 737.769,99 euros, a los que habrían que añadir en torno a otros 50.000 de los salarios de los trabajadores. El propio secretario comarcal de la CIG, Antón Merayo, se retractó ayer de sus cálculos del martes y rebajó los ocho millones iniciales a cerca de tres que, en cualquier caso, siguen sin cuadrar con los de la empresa. Nóvoa explicó además que sí existen deudas con los bancos "pero son a título particular e avaladas por min, a miña parella, o meu socio e a parella deste".
Aluper, que tenía impagos de clientes por valor de 800.000 euros, fue vendida ante notario a la firma catalana el 8 de marzo, seis días antes de que entrase en el proceso concursal de acreedores. De este modo, Montajes e Instalaciones Norte Levante se hacía cargo no sólo de la maquinaria y las instalaciones, sino también de las deudas. Por este motivo se aplazó la vista del pasado día 2 hasta el 22 de septiembre, para que la nueva propietaria pueda presentar más documentación, apuntó ayer Merayo tras el encuentro con una decena de trabajadores afectados. El sindicalista reitera que esta operación "resulta estrana, porque se Montoto, con máis volume de traballo, non atopa comprador, cómo é posible que Aluper si o tivese?" se pregunta. Recurre a otro caso dezano, el de la textil Toypes, para dejar caer que "por detrás hai mans estranas, xa que existe un grupo de empresarios que realiza mercan empresas en crise para especular".
Por de pronto, la nueva dueña de Aluper sólo se puso en contacto con los proveedores para indicarles que será ella la que asuma las deudas. No hizo lo mismo, al parecer, con los 15 trabajadores despedidos, para debatir el cobro de sus sueldos. Aquí tampoco coinciden los datos de la CIG con los del anterior gerente. La primera sostiene que se les adeuda una paga extra así como los meses de diciembre y enero y los días que trabajaron en febrero. Nóvoa, por su parte, recalca que los pasivos se refieren a una paga extra de julio de 2009, la mitad de otra y el mes de enero. En cuanto a la extra de diciembre de 2008, sólo un empleado asesorado por UGT tendrá derecho a reclamarla, puesto que el resto de trabajadores no lo hizo en su momento y ahora, a efectos legales, no puede solicitarse.
Además de la vista del 22 de septiembre, está prevista otra para el 24 de noviembre, ambas en el Juzgado de lo Social Número 2 de Pontevedra.