ALFONSO LOÑO - SILLEDA
Los vecinos de la calle Agro do Valo de A Bandeira consiguieron ayer que la Xunta acepte parte de sus peticiones, que constaban el el proyecto inicial y luego suprimidas en el plan de obra que se está ejecutando actualmente. Los afectados, que se concentraron en la vía con la intención de paralizar los trabajos, arrancaron el compromiso de la Xunta y del concello para ampliar las aceras, adecuar las esquinas y que las áreas de estacionamiento sean de cemento pulido. Sin embargo se mantendrán las 14 farolas [21 en el proyecto inicial] un número menor de papeleras y bancos y se prescindirá de colocar los tres lomos de burro previstos en el plan que luego fue modificado.
Los cambios en proyecto, acordados por la Xunta con el beneplácito del concello, fueron el objeto de las protestas de los cerca de medio centenar de afectados. Los vecinos instaron al jefe de obra, José María Soto, y al edil de Obras, Javier Presas, a explicar los motivos por los cuales se cambió el diseño para la calle sin consensuarlo con ellos. Presas, increpado por momentos por los residentes, dijo que el gobierno local se limitó a aceptar los cambios en una obra que licitó la Xunta. Finalmente apuntó que se atenderían las peticiones vecinales, aunque ni él ni el director de obra precisaron claramente cuáles serán. La ex alcaldesa, Paula Fernández Pena, y el edil socialista Manuel Cuiña recriminaron a concello y Xunta el ocultismo con el que se llevaron los cambios en el proyecto y que en ningún momento se explicasen a los residentes estas modificaciones.
Los afectados permitirán que se reanuden las obras, aunque sólo en el firme, y aguardan que Xunta y concello cumplan con el compromiso pactado ayer.