DANIEL FERNÁNDEZ - LALÍN
Las fuerzas del orden de Lalín admitieron ayer el incremento de pequeños delitos de robo y contra el patrimonio y achacaron la oleada que sufre la capital dezana y el resto de la comarca en el presente ejercicio a personas extranjeras afincadas en la zona que se han quedado sin empleo y que recurren a estas prácticas para la subsistencia. En este sentido, explicaron que el último asalto, cometido a última hora del martes en un establecimiento de la calle Joaquín Loriga, se realizó por medio de la táctica del entretenimiento, el mismo modus operandi que el utilizada hace semanas para hurtar una gargantilla en otro comercio céntrico.
Las fuerzas de seguridad recordaron que el incremento de los robos se está atajando con las investigaciones y apuntaron a la detención de las personas que entraban en los garajes para desvalijar los vehículos y a los de aquéllos que recurrían a la rotura de lunas para sustraer el interior de coches estacionados en las calles. Además, señalaron que por el momento las bandas organizadas no están operando en la comarca, ya que se cortó su intento de establecerse con la detención de un grupo de rumanos afincados en Silleda.
No obstante, en las últimas semanas proliferan los robos en establecimientos durante su horario comercial, para lo cual intervienen al menos una pareja, con el propósito de distraer al dependiente mientras el otro realiza la sustracción.
Aún así, las fuerzas del orden estiman que el incremento de los delitos contra el patrimonio se mantendrá en los próximos meses, ya que muchas personas, especialmente extranjeros, se han quedado sin trabajo y además nunca son encarcelados por pequeños hurtos, con lo que pueden seguir delinquiendo. Uno de los lugares clave para las investigaciones radica en los pisos compartidos por varios extranjeros, pero las fuerzas del orden admiten que es imposible conseguir permiso judicial para la entrada y registro.
En cuanto a la feria, la policía señala que los carteristas han desistido y apenas hay quejas por su actuación, ya que existe una gran vigilancia.