SALOMÉ SOUTELO - LALÍN
La cúpula de Industrias González calcula que precisará entre 24 y 36 meses, como mínimo, para volver a "niveis normais de traballo e producción", una vez que se aplique el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de extinción a 57 de sus 82 empleados, según explicó el director financiero de la firma, José Andrés Villamarín. El directivo, junto con los fundadores de la empresa, los hermanos José Ramón y Fernando González, quiso aclarar la situación en que se halla el grupo "para trasladar unha imaxe fiel" de la crisis que la obligará a prescindir de dos tercios de su plantilla.
Industrias González nota la quiebra del sector del ladrillo ya a finales de 2007, cuando comienza a acumular impagos de clientes que hoy ascienden a los 3,5 millones de euros. A estas deudas hay que sumar otros 8 millones que se invirtieron desde el año 2003 para concentrar toda la actividad en el polígono de Botos –hasta la fecha también laboraban en Carragoso–, por lo que fue preciso además adquirir terrenos y nueva maquinaria e instalaciones. El parón en la construcción, según apunta Villamarín, motivó la caída de precios y con ello un descenso brutal en la cartera de clientes, que en caso de Industrias González rebajó su facturación, sólo en 2009, a la mitad. A finales de noviembre comienza a negociar el ERE rotatorio, que se aplica desde el pasado 2 de febrero. La medida "xenera moita desconfianza tanto entre os proveedores como na banca e nas obras do tren", hasta el punto de que la firma ve cómo se le cancelan varias obras, por lo que se ve abocada a la rescisión de contratos cuya negociación acaba de arrancar.
Tanto Fernando como José Ramón González coinciden en que ésta "foi a peor das catro crises que pasamos". Y es que la falta de liquidez les impide tanto abonar los salarios –aunque hace escasos días pudieron ingresas en cuenta a los trabajadores parte de una nómina– como concretar la cuantía de las indemnizaciones a los que sean despedidos.
En todo caso, la cúpula de la firma apela a la reconversión para evitar el cierre definitivo. Por ello, trabaja ya en dos líneas: nuevos productos e internacionalización del mercado. Dado que el futuro del ladrillo parece estar en la rehabilitación de vivienda, el grupo lalinense apostará por ventanas de aluminio exterior y madera interior, así como por viviendas prefabricadas o la puesta en marcha de dos marcas, Ecogran y Econatur. La primera se refiere a productos pre-fabricados de hormigón y granito, mientras que la segunda contempla paneles de aislamiento térmico, acústico e ignífugo, que o bien pueden fabricarse con minerales o bien con malezas forestales, cáscaras de pino y otros elementos bioconstructivos. Econatur es una marca registrada por Industrias González y en la que se está investigando desde el año 2000 con el Instituto de Cerámica de la Universidade de Santiago.
"Sí existen expectativas de futuro, pero para iso temos que ter apoios da plantilla e dos axentes sociais", reclaman los fundadores, en alusión a la situación por la que pasó Montoto y que motivó que finalmente saliese del proceso concursal. En este punto, Industrias González dispone desde el día 4 de febrero de 4 meses para llegar a un convenio con los acreedores. En cuanto a la apertura de nuevos mercados, la firma asentada en Botos ya mira nuevos escenarios como Senegal o Panamá, en donde ya suministró aluminio para edificar dos hoteles.