A.LOÑO/ A.CELA - LALÍN/A ESTRADA
Los vecinos de las comarcas vivieron ayer con intensidad el domingo de Entroido, participando en los distintos actos que se promovieron. Las máscaras salieron a la calle por tercer día consecutivo, en unas fiestas en las que el cansancio del fin de semana no es una disculpa para quedarse en casa. El entusiasmo propio de estas fiestas venció también a las bajas temperaturas los más pequeños volvieron a ser los grandes protagonistas de la jornada.
En el barrio lalinense de A Cacharela se citaron numerosos vecinos a partir de las 17.00 horas. Poco después comenzó la salida de Os Cacharelos, unos personajes ataviados con un traje con cintas de colores y una máscara de madera que, como en otras citas del Entroido gallego, ejerce de custodio de la celebración. Ayer fueron siete los vecinos los que salieron a la calle, portando ramas de tojos en sus manos, que usan para protegerse e incomodar a la gente que no está disfrazada. Lo mismo hacen poco después con arcilla mojada y con fuelles por los que sale harina. Su objetivo, además de disfrutar con esta fiesta pasa por que los vecinos participen con una cita que se retomó con fuerza hace tres años. Tras la salida de Os Cacharelos, comenzó una fiesta de disfraces, amenizada por el dúo Nebraska, en la que también hubo juegos tradicionales para los más pequeños. También hubo una degustación de postres típicos del Entroido como filloas, orejas, bizcochos, elaboradas por los propios vecinos. Algunos alumnos aventajados de la conocida repostera de este barrio ya fallecida Rosa de Pallares.
En Lalín continuó la programación del Titerentroido con la representación de la obra "Uma historia mágica"; de la compañía portuguesa Risos e Sorrisos. La función se llevó a cabo en el museo municipal. En el centro comercial Pontiñas concluyeron los talleres de elaboración de máscaras, amenizado con títeres y música.
En la parroquia cruceña de Piloño se celebró un concurrido Alto dos Xenerais, que recorrió parte de la aldea, y donde las charangas y las carrozas animaron una fiesta con gran tradición en esta parroquia. En Rodeiro, el concello programó un desfile de disfraces que recorrió las calles del casco urbano, más concurrido que el que tuvo lugar en Agolada. En ambos casos hubo premios para las mejores propuestas.
En Tabeirós-Terra de Montes los protagonistas fueron los bailes de disfraces, tanto para niños –como fue el caso del organizado en el Recreo Cultural de A Estrada o en Forcarei– como para mayores, que se marcaron más de un baile en la residencia estradense. El pabellón de Soutelo de Montes acogió también una gran fiesta de disfraces en la que se dieron cita alrededor de 200 personas, un evento organizado para recaudar fondos para las fiestas patronales. Asimismo, en la parroquia estradense de Guimarei se dejó sentir el espíritu del Entroido, que corrió por las calles de A Estrada el sábado noche. El grupo que emuló a la serie "V" fue el ganador, en la categoría de grupos, del concurso organizado por los pubs estradenses, mientras que en parejas se llevaron el premio los llamativos disfraces de Kinder Sorpresa.