X.S.S./J.C. - LALÍN
Tal día como hoy, hace veinte años, José Crespo Iglesias tomaba posesión como alcalde de Lalín. Con motivo de tal efeméride, anoche tuvo lugar un acto público en el museo municipal, con asistencia de medio centenar de personas. El alcalde participó en distintas mesas redondas con periodistas, empresarios y representantes de los ámbitos de la cultura, el deporte o la agricultura, que evocaron momentos de la trayectoria del regidor, del que muchos fueron compañeros de viaje. El debate estuvo moderado por su jefe de gabinete, Manuel Vilariño.
Nacido el 12 de mayo de 1959 en el lugar de Souto, de la parroquia de Xaxán, Crespo accedió a la alcaldía con sólo 30 años, dos más de los que tenía su mentor político cuando lo hizo. Precisamente, en memoria de Cuiña y de todos los compañeros de corporación fallecidos, los asistentes guardaron al inicio del acto un minuto de silencio. En ese intervalo sonó una melodía interpretada por un grupo del Conservatorio Profesional de Lalín.
El acto de ayer estaba concebido, no como un homenaje, sino como "unha parada para mirar atrás", pues veinte años "merecen unha reflexión", significó el regidor. Recordó con cariño su etapa agraria, cuando llegó a plantearse "facer algo grande coas cooperativas" o dar el salto a la política. No lo tenía claro. De hecho, su primer voto fue para Esquerda Galega (EG), encandilado por un mitin de su carismático líder, Camilo Nogueira.
Su nombramiento pilló a muchos por sorpresa. Así, ya como alcalde, en su primera jornada de atención al público, un matrimonio entró en su despacho: "¿Qué querían?"; les preguntó. "Moitas gracias", contestaron. De nuevo: "¿Qué querían?". Ellos: "Moits gracias, pero agora queriamos falar co alcalde". Claro que también había quién sí le conocía e incluso le agradecía sus obras. Fue el caso de una señora que acudió a su despacho con un capón para agradecerle una pavimentación. El animal se escapó y fue capturado, mano al cuello, por el entonces un poco más ágil Pepiño. La anécdota fue una de las más celebradas ayer en el museo lalinense.
Crespo aludió al PXOM (Plan Xeral de Ordenación Municipal) como el logro del que está más orgulloso, por su gran consenso social –incluso el apoyo del PSOE– y, sobre todo, porque de él emana el desarrollo urbano de Lalín. El concello comparte con O Barco de Valdeorras el honor de haber sido los dos únicos del interior gallego que han crecido en ese tiempo. Algo de la importancia del PXOM debía intuir Crespo cuando fue a buscar el documento a Madrid, pues se engalanó con una pajarita de Florentino, con la que presidiría el pleno. La anécdota salió a relucir en una mesa redonda con periodistas. Juan Calvo, hoy en FARO DE VIGO en O Morrazo, atestiguó que Lalín era uno de los pocos sitios en donde lo que se escribe se hace realidad.