ALFONSO LOÑO - VILA DE CRUCES
El fallecimiento repentino del párroco cruceño José Manuel Galego García causó ayer una honda conmoción en la comarca, donde era muy conocido por su labor pastoral y por la organización de numerosas excursiones con feligreses dezanos. Galego, de 77 años de edad, murió al mediodía de ayer a causa de un infarto fulminante mientras paseaba en dirección a la residencia de mayores cruceña, donde tenía previsto oficiar una eucaristía. La noticia se extendió rápidamente por el casco urbano cruceño e incluso algunos vecinos se acercaron hasta el lugar donde yacía ya sin vida el sacerdote, que tenía a su cargo once parroquias del municipio. Su cuerpo fue trasladado ya por la tarde a su domicilio, la casa paterna de Brenzos de Abaixo, en O Corpiño-Santa Baia de Losón (Lalín), donde numerosos vecinos y amigos velaron el cadáver. El funeral y el posterior entierro se celebrará hoy a las 16.30 horas en la iglesia de Busto, parroquia lalinense en donde había nacido el 11 de marzo de 1932.
El sacerdote pertenecía a una familia con profundas creencias religiosas y tenía ocho hermanos, entre ellos el párroco de Ponte (Silleda), Luis Galego, también muy conocido en la comarca. Otro de sus hermanos ejerce como seglar en Busto. José Manuel Galego se había ordenado sacerdote en Santiago de Compostela el 27 de mayo de 1956, por lo que hace cuatro que había celebrado las bodas de oro, aunque solamente los últimos 18 como párroco de la capital cruceña. Allí fundó en 2004, y ejercía como director, la Coral de San Xoán de Carbia e Vila de Cruces, a cuyos integrantes citaba cada jueves a las nueve de la noche para ensayar.
Autor de distintas publicaciones, destacó su intensa labor como promotor de viajes a numerosos destinos como Lourdes o Fátima. Pero también era un apasionado de la arquitectura religiosa, por lo que eran frecuentes sus visitas a templos y zonas emblemáticas del cristianismo de la península.
Galego deja una profunda huella entre sus vecinos, especialmente entre sus centenares de feligreses. De hecho, el Arzobispado de Santiago de Compostela, de donde depende Vila de Cruces, reconoce que será preciso más de un mes para buscarle un sustituto que atienda todas sus parroquias. Fuentes del arzobispado apuntan que en estos casos corresponde al vicario de zona la búsqueda de un sacerdote, aunque no se descarta recurrir a un cura que no tenga asignadas parroquias concretas. "Habitualmente lo que se hace es intentar reordenar las parroquias, que son muchas, con sacerdotes de la zona que puedan atenderlas", señalan.