DANIEL FERNÁNDEZ - LALÍN
El alcalde lalinense, Xosé Crespo, compareció ayer en el pleno para explicar la rescisión del contrato con la empresa concesionaria de la limpieza y recogida de basura, Sufi, y reveló que uno de los principales motivos por los que optó por la ruptura fue la necesidad de evitar una huelga del personal por los bajos salarios y la negativa de la firma a incrementarlos.
Así, el regidor señaló que el temor a que la basura se acumulara en las calles y el inicio de un largo y costoso proceso judicial sobre el finiquito de la concesión fueran las razones que lo impulsaron a romper el contrato con Sufi, aunque cabe señalar que el mutuo acuerdo de ruptura no está cerrado "e confío en que se materialice en breve".
"É un acordo que beneficia aos veciños porque ao final habería folga e o lixo acumularíase ata as casas. Ademais, evitamos gastos en xulgados, avogados e indemnizacións", aseveró Crespo, que respondió a las quejas de la oposición sobre la connivencia con la empresa exponiendo sus contundentes victorias electorales, un argumento ya utilizado en el pleno extraordinario del parking Europa.
Crespo indicó que Sufi cumplió sobradamente con el servicio en sus inicios, allá por el año 2002, e incluso acometía labores a mayores del pliego. De hecho, alabó el estado de limpieza del municipio y acotó sus críticas por el incumplimiento del pliego. Así, indicó que la empresa quería más dinero por limpiar las nuevas zonas y para subir el salario de sus operarios, pero pidió "unha salvaxada" a la que se negó el gobierno. A partir de ahí, según el alcalde, comenzó a "sisar", algo que extendió a todas las firmas que ganan un concurso ya que buscan un rendimiento económico, y por ello comenzaron con los expedientes sancionadores encaminados a expulsarla, aunque finalmente no fue necesario por la rescisión de mutuo acuerdo.
Para el futuro, anunció que se prepara un nuevo pliego y que en el mismo aún no se ha decidido si se incrementará el canon, aunque se pondrá mecanismos para evitar la "pillería" de la futura concesionaria.
Por su parte, PSOE y BNG coincidieron en acusar al gobierno de "trato de favor" con Sufi durante muchos años por obviar las quejas de la oposición al servicio y por actuar contra ella exclusivamente cuando pidió más dinero. Manolo González Aller calificó de "timo" la actitud de la empresa en Lalín y Susana Rodríguez Cambón calificó al ejecutivo de "cómplice", mientras que ambos coincidieron en lamentar que no se la inhabilite para el próximo concurso. De hecho, la edil nacionalista vaticinó que la propia Sufi será la ganadora del servicio y con un canon anual más elevado.
La oposición recordó que Sufi tenía menos plantilla de la exigida (un informe habla de 4,8 trabajadores menos al mes), compartía maquinaria con otro concello, no favorecía el reciclaje ni cumplía las rutas y no acudía a los polígonos. Aller pidió que se cobren las multas, aunque se está haciendo a través de la vía ejecutiva del ORAL, y exigió a Crespo que pida los 600.000 euros que la firma se ahorró en personal.