XAN SALGUEIRO - LALÍN
El Expediente de Regulación de Empleo –cuyas siglas, ERE, forman parte de la actualidad diaria desde el advenimiento de la actual crisis económica– es una de las figuras legales más socorridas por empresas en dificultades, o sus trabajadores, para intentar mantener la actividad aligerando, de forma temporal o definitiva, el coste que acarrea la plantilla. La Consellería de Traballo autorizó nueve expedientes de este tipo correspondientes a otras tantas empresas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes durante el año pasado. Esto supuso cambios en 198 puestos de trabajo, incluída la extinción de contratos en algunos casos.
La mayor parte de los trabajadores afectados en Deza y Tabeirós/Montes –en concreto, 178– se sometieron a una suspensión temporal de sus empleos. En estos casos, los operarios suelen alternar períodos de trabajo con otros de paro –por lo que general de forma rotatoria entre varios grupos–, al final de los cuales se reincorporan a sus plantillas. Once obreros sí se vieron obligados a dejar sus puestos de trabajo, al ver finiquitados sus contratos merced a un ERE de extinción; todos ellos formaban parte de la plantilla de una fábrica de muebles de A Estrada que cerró sus puertas en Figueroa de Arriba. Los nueve trabajadores afectados restantes tuvieron que afrontar reducciones de jornada.
Por municipios, Lalín concentra más de la mitad de los operarios damnificados, distribuidos en cinco empresas distintas. Tres de estas firmas están vinculadas al sector textil y de la confección, uno de los más tocados por la crisis. Una de estas compañías propuso la regulación de 38 empleos (36 en situación de suspensión y 2 con reducción de jornada); otra, la de 21, todos ellos con suspensión temporal; y la tercera, de 14 (11 de modo temporal y 3 recortando su jornada de trabajo). Los otros dos expedientes tramitados desde Lalín y autorizados por la consellería pertenecían a una compañía de fabricación de maquinaria, con 22 afectados, y a otra de carpintería de madera, con 13, en ambos casos en la modalidad de suspensión.
En Vila de Cruces aparecen 64 obreros inmersos en un mismo ERE, del sector de la fabricación de maquinaria. Este expediente, tramitado por Industrias Guerra, firma puntera del municipio, se aplica mediante turnos en los que van rotándose los dos grupos en los que se ha dividido la plantilla a tal efecto.
A continuación, figuran Agolada, con 11 trabajadores de Ibaser en un ERE de suspensión, y Silleda, con 4 de la industria de la piedra con jornada reducida.
La consellería no autorizó ningún expediente procedente de empresas de los restantes cuatro municipios: Rodeiro, Dozón, Forcarei y Cerdedo.