SILVIA ALENDE - A ESTRADA
Por mantener el buen estado de calles y espacios públicos. Por la imagen de la villa o simplemente por civismo, lo cierto es que son muchas las razones por las que recoger los excrementos de los perros cada vez que se sacan de paseo. Sin embargo, parece que no todos están dispuestos a salir "armados" de la correspondiente bolsita, según señalan algunos comerciantes del casco urbano estradense.
Explican los responsables de negocios locales que desde hace un tiempo son cada vez más los "regalos" que algunas mascotas dejan frente a puertas y escaparates, algo que, indican, para nada favorece a la actividad comercial del municipio. "É moi incómodo para a xente", apunta la dependienta de una tienda de moda de la villa. "Habitualmente, por non dicir a diario", responden desde algunas tiendas al ser preguntados por la frecuencia con que suelen encontrarse estas deposiciones en el entorno de sus establecimientos comerciales. Por esta razón, desde hace ya varias semanas algunos locales muestran en sus cristaleras unos originales carteles en los que se puede leer un significativo "mentres non existan baños para cans, recolle os seus refugallos" con los que buscan concienciar a la ciudadanía de la necesidad de mantener limpias las calles y con ello preservar la imagen de A Estrada.
En cuanto a las zonas más perjudicadas por estos hechos, desde el comercio local se señaló que es en las calles Justo Martínez, Capitán Bernal, Avenida de América o Avenida Benito Vigo en donde suelen aparecer más excrementos, aunque indicaron que también pueden verse en otros puntos del casco urbano.
A la desagradable sensación que pueden llevarse los potenciales clientes de los comercios estradenses al encontrarse con estos "obstáculos" se suma el hecho de que los responsables de las tiendas se vean obligados a "botarlle auga e quitalo porque a xente pisa e despois mancha a tenda", un inconveniente más generado por esta situación.
En cuanto a las posibles causas de esta problemática, desde el comercio estradense se apunta a la falta de espacios públicos en los que poder sacar a pasear a los perros, aunque se reconoce también el deber de los propietarios de recoger las heces de las mascotas. Y es que, en este caso, parece que la concienciación –o más bien la falta de ella– parece tener mucho que ver.