ALFONSO LOÑO - VILA DE CRUCES
El gobierno cruceño admitió ayer que el presupuesto municipal para 2010, de poco más de 3,1 millones de euros, no satisface sus pretensiones. El alcalde, Jesús Otero, achacó el recorte sin convencer a la oposición a una merma en los ingresos por la participación en tributos del Estado y destacó que esta situación se paliará con el plan "anticrisis" de la Diputación provincial. El regidor quiso dejar claro que las obras, por valor de un millón de euros [casi lo mismo que baja la cuenta municipal] se realizarán en el próximo ejercicio, pese a que los fondos del plan provincial incluyen la anualidad de 2011.
El portavoz del PSOE, Javier Castelo, fue el primero en intentar desmontar las tesis del portavoz del PP, Manuel Souto, al afirmar que las aportaciones del Estado solo bajan un 6%, mientras que el presupuesto se aminora en una cuarta parte. "Está claro que non podemos presumir de orzamentos, pero son os que hai. Debemos manter os servizos, pagar ao personal e, aínda que a partida para investimento é baixa supliráse con convenios coa Xunta e a Deputación", dijo Souto. Castelo retomó los ataques al gobierno y los orientó hacia el elevado cuadro de trabajadores, el personal de confianza o los nulos ingresos de las administraciones provincial y autonómica. Algo que también secundaría el portavoz del BNG, Xoán Blanco, quien propuso un recorte del 10% en las dedicaciones exclusivas que percibe el alcalde y tres ediles del gobierno. "O seu partido fala de austeridade, pero nun concello que non chega aos 6.000 habitantes non pode haber un alcalde cun Audi, dous secretarios particulares e catro soldos para o goberno municipal", declaró.
Blanco atacó al gobierno por haber tramitado en la última década más de un millón de euros en préstamos, por los que se abonan 150.000 euros de intereses. "Isto non é propio dun goberno que xestiona ben os fondos públicos". Otero recordó que el nivel de endeudamiento del ayuntamiento se sitúa en el 27%, cuando la ley permite que sea del 110. "Aínda así, baixando o orzamento non imos baixar o nivel de investimentos deste ano, "concluyó el mandatario. La cuenta municipal se aprobó con el voto afirmativo del PP y el contrario de PSOE y BNG.
Ya en el turno de preguntas, Castelo instó al alcalde a aclarar cómo se coordinaba la programación cultural. Con esta interpelación el socialista pretendía dejar en evidencia al regidor, debido a que Nicolás Castro, edil de Cultura ya no participa en la gestión municipal desde hace meses y tampoco acude a los plenos. "Castelo quere dicir por qué non queredes a Nicolás", ironizó Xoán Blanco. El mandatario evitó entrar en el debate e indicó que la programación cultural se articula desde la alcaldía con garantías.
Por otro lado, el PP aprobó con el voto en contra del PSOE y la abstención del Bloque la actualización de la Relación de Puestos de Trabajo. Los nacionalistas rechazaron los nuevos estatutos de la Mancomunidade Terras de Deza, criticando duramente el funcionamiento de este organismo supramunicipal que preside Otero Varela.