ALFONSO LOÑO - LALÍN
El futuro de la empresa textil Montoto se definirá en una reunión convocada para las 9.00 horas de esta mañana en la sede el Igape. Allí y el último día establecido para cerrar un acuerdo por parte de la autoridad laboral, están convocados la Consellería de Industria, las 13 entidades financieras, la administración concursal y la empresa para discutir el apoyo de la banca al plan de viabilidad. La continuidad de la principal empresa del sector de la comarca y el de sus más de 240 trabajadores dependerá del respaldo de cinco entidades al plan económico que garantice la continuidad de la sociedad lalinense.
Ayer se conoció que el plan de viabilidad contaba con el apoyo de Caixanova, Caixa Galicia y Caja Madrid, aunque es preciso también que, al menos, los bancos Popular, Santander y Pastor avalen esta propuesta para levantar el concurso de acreedores que pesa sobre la empresa. La jornada de ayer transcurrió con la incertidumbre de saber el número de entidades financieras que respaldaban a Montoto, aunque finalmente no fue el aguardado y la plantilla deberá esperar hasta el último día para saber si mantiene sus puestos de trabajo o no. La negativa de la banca supondría un duro varapalo para la economía local y comarcal, puesto que el personal de Montoto representa más del 1% del total de su población.
La empresa aguarda la reunión de esta mañana con un "optimismo moderado" y confía en que la banca acepte un acuerdo que, aunque a última hora, supondría su supervivencia.
Por otro lado, la totalidad de la plantilla y algunos de sus familiares se manifestaron ayer en Santiago de Compostela, donde se encerraron en las oficinas de Caixa Galicia y en Banco de Santander, situados en la Praza de Galicia. Los manifestantes partieron a las 9.00 horas en medio centenar de coches particulares de la antigua sede de la fábrica de Montoto, en Feás, y accedieron a las sucursales en torno a las diez de la mañana. Allí permanecieron hasta las 15.15 horas, hasta que la Policía Nacional los obligó a abandonar las oficinas. Los agentes informaron a los delegados sindicales que mantener la protesta fuera del horario de los bancos podía constituir un hecho delictivo y el personal abandonó pacíficamente los dos locales.
La protesta, idéntica a la del lunes en Lalín, consistió en interrumpir la actividad en las dos sucursales, que no pudieron atender a sus clientes. Algunos trabajadores se quejaron de un trato casi vejatorio por parte de los empleados. En Caixa Galicia incluso subieron la calefacción al máximo, algo que molestó al personal que allí se convocó.