SILVIA ALENDE / FORCAREI
El lugar forcaricense de Masgalán de Arriba acogió en el día de ayer un emotivo acto de homenaje a una de las vecinas más queridas del entorno, Carmen López Salgueiro. El motivo: Carmen ha cumplido recientemente 103 años de edad, un tiempo en el que según cuenta una de sus nueras, Maruja, ha habido momentos de todo tipo: de alegrías pero también de penalidades y miserias derivadas especialmente de los complejos acontecimientos históricos que marcaron sobre todo la primera mitad del siglo XX. A pesar de no verse obligada a apostar por la vía de la emigración en ningún momento, la de Carmen, como la de otros muchos vecinos de su generación, no fue una vida fácil. "Tivo que traballar moito para saír adiante", se explica desde su familia. Además de las labores del campo a las que entregaba cada día, Carmen se hizo cargo también de otras muchas responsabilidades tales como el cuidado de sus dos hijos y también de los familiares de más edad que residían junto a ella.
Sin embargo, Carmen Salgueiro viene gozando desde siempre de una óptima salud, aunque actualmente sufre los achaques propios de su edad. Así, se indicó por ejemplo que padece frecuente dolor de huesos y que se ha fracturado ambas caderas. Hoy por hoy, camina gracias a la ayuda de dos muletas y ha perdido algo de vista y oído. De todos modos, siempre se ha mantenido activa a pesar de que "son xa moitos anos", explica su familia. Ahora, "estar detrás da cociña" se ha convertido en uno de sus principales quehaceres a lo largo del día.
Para honrar a Carmen Salgueiro, los vecinos de Masgalán de Arriba organizaron una comida de confraternidad que contó con la participación de más de una treintena de personas y en las que se ofreció pulpo a todos los comensales. En este acto, se entregó un pequeño recuerdo a Carmen. Cabe señalar que se trata de un evento que los residentes del lugar vienen celebrando desde hace ya varios años como una forma de contar con un día de reunión de todos los habitantes de la parroquia. La edición de ayer tuvo sin embargo un sabor especial, pues no muchos lugares pueden presumir de contar con una vecina de 103 años de edad.