DANIEL FERNÁNDEZ - LALÍN
El alcalde de Lalín, Xosé Crespo, tiene previsto extender la zona azul a cuatro calles del centro urbano, Pintor Laxeiro, González Taboada, D y Calvo Garra, tras las próximas fiestas navideñas, con lo que se cumpliría con la ampliación del sistema anunciada cuando se presentó el plan de tráfico y se atendería a los peticiones de los comerciantes de estas rúas que reclamaron el sistema de rotación de estacionamiento. No obstante, la extensión de la zona azul aún no está perfectamente definida por cuanto el gobierno local sigue manteniendo dudas por el sistema de reparto de discos.
Precisamente, la distribución de los indicadores y las dificultades de la vigilancia al tratarse de seis calles en vez de las dos actuales (Principal y Loriga) son las razones por las que se está dilatando la implantación de este sistema de estacionamiento. Cabe recordar que el concello tenía previsto ponerlo en marcha antes de las pasadas fiestas patronales de As Dores, aunque posteriormente decidió acometerlo justo después. En todo caso, la extensión de la zona azul se está retrasando desde hace más de dos meses pese a que ya en septiembre se procedió al pintado de las correspondientes marcas viales azules en el firme. En todo caso, parece que la espera ha concluido, ya que el alcalde pretende poner en marcha este sistema entre las fiestas navideñas y la Feira do Cocido, que se celebrará el 7 de febrero. Además, ya cuenta con toda la infraestructura necesaria, ya que las señales verticales ya han sido adquiridos y esperan en los almacenes municipales desde hace semanas a que el regidor dé la orden para su instalación.
En cuanto a las dificultades existentes, la vigilancia requeriría de la contratación de personal específico o incluso de una concesión, como admitió en su día el gobierno local, pero por el momento seguirán siendo los agentes de la Policía Local los que controlen el cumplimiento de los aparcamientos por un máximo de noventa minutos. La actual crisis y las restricciones de las arcas municipales provocarán que por el momento no se produzcan contrataciones de efectivos.
Respecto a la distribución de los discos, el concello ha reconocido que lo más efectivo sería la instalación de máquinas expendedoras en las calles, que además permitirían cobrar una cantidad simbólica, de entre 50 céntimos y un euro, por los discos con el propósito de que los usuarios dejen de pedirlos alegremente y se agoten. La otra posibilidad pasa por mantener el actual sistema de Principal y Loriga, consistente en la distribución a través de los establecimientos comerciales, aunque esta práctica ha levantado ciertas quejas de ciertos locales por la habitual ausencia de indicadores y por las ligeras molestias que causa el reparto en ciertos momentos de su tarea, así como por algunas protestas de conductores. Pese a los problemas de esta alternativa, en la actualidad es la que más gusta al ejecutivo por cuanto permitiría ahorrar el cuantioso desembolso de las máquinas expendedoras, aunque por el momento la decisión no está tomada.