ALFONSO LOÑO - SILLEDA
La planta de biogás que la firma Husesolar pretende instalar en Silleda cuenta con el respaldo de algo más de un centenar de socios de la cooperativa Indega, que valoran en este proceso industrial una forma de desacerse de los purines e ingresar una compensación económica por la cesión de este producto. La dirección de la cooperativa silledense, que mantiene contactos con la sociedad valenciana, continua informando a su masa social sobre las características de este proyecto y confía que en cuanto se produzcan más avances el número de socios interesados en participar se eleve hasta los 250 aproximadamente.
Técnicos de Indega señalan que Husesolar pretende contar con una base sólida de ganaderos que apuesten por su iniciativa para asentarse en Trasdeza y mantiene las negociaciones con varios propietarios de fincas situadas en la parroquia de Escuadro, aunque por el momento todavía no se han decantado por una en concreto. La sociedad valenciana es consciente de que el nivel de rentabilidad de su planta está relacionado con el número de ganaderos que apuesten por esta iniciativa, que la cooperativa también respalda por ser un complemento para los servicios que ofrece a sus asociados. De hecho, Indega solamente ejercerá como mediador entre la empresa y sus socios y solamente se llevaría una comisión de Husesolar, que no de los asociados, por ofrecer el transporte para el traslado de los purines desde las granjas hasta la planta de biogás y también se haría cargo de la controlar los kilos que produce cada socio. Los ganaderos sí ingresarían una comisión de la empresa por entregar los purines en un modelo que, aunque está por definir, consistiría en establecer un ingreso fijo y otro variable en función de la producción.
La instalación de esta planta está solamente pendiente de que Husesolar encuentre los terrenos que más se ajustan a las necesidades de su proyecto.