REDACCIÓN - A ESTRADA
Lo común de ayer puede ser único hoy. Artículos que en otros momentos era cotidianos, herramientas del día a día, llegan a la actualidad convertidos en auténticos tesoros, ganando valor con el paso de los años, como el buen vino. La Fundación de Exposicións e Congresos da Estrada abrió en la mañana de ayer sus puertas para celebrar una nueva edición de la Feira de Antigüidades e Cousas Curiosas, un certamen que, por vez primera, se acompañó de una muestra de motocicletas clásicas, todas ellas restauradas y pertenecientes a una colección privada del establecimiento Motos Rey Vilariño.
La pieza más antigua de esta muestra data de los años 50. Los 32 ejemplares que conforman la exposición funcionan como el primer día, pese a haber caído en las manos de estos expertos del motor totalmente oxidadas, víctimas del desuso y de años arrinconadas. Hace ya una veintena de años, el estradense Manuel Rey Vilariño comenzó a limar las asperezas de estos diamantes en bruto, sacando a relucir, con muchas horas de trabajo y esfuerzo, toda su belleza. Hoy su hijo, Manuel Rey Espiño, continúa con esta empresa.
La mayor parte de estas motos pertenecen a la década de los 50, 60 y 70. Ninguna de ellas está en venta. Se ofrecen al público como una muestra del trabajo bien hecho y de cómo, si se sabe buscar, la belleza siempre se encuentra en el interior. Las manos expertas de estos estradenses pudieron encontrarla entre los amasijos de hierros que en ocasiones llegaban a su taller, muchas veces procedentes de pajares donde la popularización del automóvil las relegó al olvido. A excepción de los cromados, todos los pasos para su restauración se daban en este taller de A Estrada, cuya colección particular asciende a medio centenar de motos clásicas.
Estas piezas no son el único tesoro que puede encontrarse en esta Feira de Antigüidades e Cousas Curiosas, que ya alcanza su trigésima edición. Mobiliario, decoración, forja, porcelana, textil, tapicería, joyería, almoneda y un largo etcétera seducen al visitante.
Antes de que concluyese la primera jornada de feira, fuentes pertenecientes a la fundación organizadora de esta cita –un evento cuatrimestral que se ha convertido en un referente en el noroeste peninsular tanto para los amantes de las antigüedades como del coleccionismo en general– indicaron que más de un millar de visitantes acudieron al recinto para observar y adquirir piezas, contando con el asesoramiento especializado de las firmas expositoras. La organización aguarda que hoy las cifras de visitantes se incrementen todavía más, teniendo en cuenta que esta feria no regresará hasta los días 6 y 7 de marzo.
La fundación destacó, asimismo, el volumen de negocio generado, un factor que contribuye, indica, a animar a los expositores. La gratuidad del evento y las favorables condiciones meteorológicas invitaron ayer al visitante a secundar esta feria, alcanzándose por la tarde las mayores cifras de afluencia.