D.F./S.S. - LALÍN
El alcalde lalinense, Xosé Crespo, aseguró ayer compartir la preocupación de los vecinos de la calle Areal por la deficiente seguridad vial y anunció que va a ponerse en contacto de nuevo con el Ministerio de Fomento, titular de la vía, para que asuma diversas mejoras. En caso negativo, solicitará el traspaso de la rúa al concello, que asumiría las obras necesarias para evitar los constantes atropellos que se producen y que esta misma semana provocaron el fallecimiento de un residente.
Crespo recordó que en julio de 2006 envió una misiva al ministerio en la que recordaba el punto negro existente en la confluencia del paso de peatones de esa calle con el paseo del Pontiñas y la existencia de atropellos por el incremento del tráfico. Por ello, reclamaba señalización vertical y un paso de cebra elevado, pero la solicitud fue desestimada por el departamento.
Tras tres nuevos atropellos, además ocasionados por vecinos que conocen la zona y que circulaban despacio, Crespo va a remitir otra carta a Fomento exigiendo un "lomo de burro" para que los vehículos menguen su velocidad, así como señalización horizontal luminosa. Estaría dispuesto incluso a asumir el coste de la iluminación, siempre que tenga autorización, aunque cree que debería sufragarla el departamento estatal "O ministerio ten que ser resolutivo porque nese punto hai accidentes", concretó el alcalde, que incluso está dispuesto a sufragar la integridad de la obra de seguridad vial si se le da permiso.
En caso de negativa por parte de Fomento, el alcalde anunció que reiterará su petición de traspaso de esa calle, junto a Ponte y Corredoira, a cambia de la ronda este, lo que permitiría a Fomento mantener conectada la N-640 si esperar a la futura circunvalación exterior. En caso de cesión en favor del concello, Crespo tiene la intención de reconvertir Areal en un bulevar con aceras más anchas, árboles, bancos, papeleras y farolas y varias medidas de seguridad vial.
Por ahora, va a remitir sendas cartas a Ángel del Río, de Demarcación de Carreteras, y a Antón Louro, delegado del Gobierno en Galicia.