XAN SALGUEIRO - SILLEDA
La Central Agropecuaria de Galicia, nuevo nombre de la lonja de Silleda, implantó ayer con gran polémica las tarifas por la presencia de animales en el recinto. Las tasas y comisiones cobradas ayer totalizaron 5.946,15 euros por los más de 800 animales que entraron a los pabellones. La Fundación Semana Verde de Galicia estima que la recaudación anual por este concepto rondará los 350.000 euros. La feria sostiene que los ingresos por las tasas están concebidos para financiar el mercado ganadero, con un déficit anual próximo a los 300.000 euros, y no para afrontar las deudas de la institución.
“Nós repercutimos os costes directos”, explicaba el director comercial de la feria, Miguel Sánchez, a los presentes. “Destes o primeiro paso para concederlle a subasta a unha empresa privada”, manifestó Javier Iglesias, de Unións Agrarias. La organización tilda de “atraco” el precio impuesto en Silleda y mantiene el llamamiento al boicot para el próximo martes, día 24, si no hay un acuerdo antes. El sindicato repartió folletos comparativos en los que Silleda aparece con tarifas más elevadas que otros mercados: 4,82 euros por ternero vendido, frente a 1,19 de Amio (Santiago) o 3,68 de Pola de Siero (Asturias). Por su parte, la Semana Verde ofrecía sus propias comparativas e indicaba que al precio de Amio hay que añadirle las tarifas por acceso de camión, lavado y amarre. Además, señala que Silleda ofrece “servizos que outros non teñen”: Retirada de cadáveres, uso de lazaretos, cama del ganado con serrín, seguro para desplazamiento de reses al matadero, aparcamiento de turismos y camiones o asistencia gratuita de veterinario. Y aclara que el 1,5% con que se grava la transacción viene motivado por el sistema de adjudicación, gestión de cobros y pagos que supone “enormes beneficios, especialmente para los vendedores”, como: Maximización de precios al pujar en secreto entre 40 y 60 compradores; ahorro de presencia física del vendedor; transparencia; garantía de cobro; y preparación de la documentación. “Isto non é obrigatorio, vén quen quere vir; non é un imposto, senón unha taxa por un servizo”, indicaba Miguel Sánchez.
Los animales en subasta cotizan 1 (terneros de recría) o 2 euros (vacas y terneros carniceros), más una comisión del 1,5% sobre su valor si son vendidos. Si son rechazados deberán soportar una comisión del 2% y se quedan desiertos, sólo la tasa de entrada. En caso de que estas reses que se quedan sin comprador no sean recogidas por sus dueños, éstos deberán abonar 3 euros por día que el animal esté en las instalaciones y el 20% de su valor si la feria logra venderlo. El ganado en tránsito –pasa por la feria pero ni llega a entrar en la subasta– paga una tasa fija de 3 euros.
Los precios se descuentan automáticamente del valor de las pujas. De hecho, en los recibos entregados a los vendedores sólo figura el precio neto que reciben por su res, pero no lo que le descuentan, algo que también suscitó quejas. La tasa sí figura en la factura que se entrega a los compradores.
Por un ternero frisón vendido ayer en Silleda en 128 euros –su precio medio– se abonaban 2,92 euros entre tasas (1 euro por la entrada al recinto) y comisiones (1,5% del valor de la transacción); los cruces, a 350,83 euros de media, dejaron 6,26 euros por cabeza; y los rubios, a 475, supusieron 8,13 cada ejemplar. Del vacuno mayor, las vacas oscilaron entre 5,57 y 24,86 euros, en función de su categoría; y los terneros cebados pagaron entre 10,78 y 14,50 euros de media, según la raza.
Hidalgo, con Xuncoga
Ganaderos, transportistas y compradores se mostraron divididos respecto a la implantación de la tasa. Si bien la práctica totalidad del sector entiende que la feria tiene que cobrar por el servicio, las discrepancias se refieren, fundamentalmente, a la fórmula y al importe de la tasa, así como a la premura con que ha sido implantada, sin dar opción previa a la negociación. Sí la habrá ahora, mediante la convocatoria de comisiones, según indicó ayer Miguel Sánchez, que actuó como portavoz ferial para intentar explicar la postura de la feria a compradores, vendedores y transportistas. También estuvo presente en los primeros momentos la gerente de la institución, Paloma Hidalgo, que hoy se reunirá con la cooperativa lalinense Xuncoga, a petición de ésta.
Si el sentir general de los ganaderos es contrario a unas tasas que saben que repercutirán sobre los precios finales que reciban por sus animales, entre los compradores se notaba más diversidad de opiniones. Así, Carlos, ganadero, tratante y transportista de Lalín, indicaba que las tarifas “son unha salvaxada”. “Eu son partidario de que cobren pola entrada dos animais, pero non estas taxas desorbitadas”, explicaba. Como él, otros muchos presentes, mostraban su rechazo a la comisión por venta. “Que haxa que pagar un 2% por que che rexeiten o becerro? Iso non está ben”, añadía otro tratante.
En cambio, Salvador, comprador de Padrón, defendía las actuales tarifas: “Están ben como están. Aquí danche servizos que non dan noutros sitios, como a garantía de cobro, a colocación do gando para cargar ou a factura”. “Aínda me parece barato”, apunta un compañero de Forcarei. “En Santiago deixas o animal e logo tes que ir ti a vendelo, cargalo e cobrar, e aquí o gandeiro nin ten por que vir”, abundaba Salvador, que atribuía la postura de Unións Agrarias a que “os sindicatos queren acabar cos tratantes desde hai anos”.
José es un ganadero de Taboada de Lugo que lleva ocho años viniendo a Silleda. Entiende que se aplique una tasa, pero no comisiones. “Vostede entra ao cine e paga igual,vexa ou non a película, pois aquí igual. Que poñan unha taxa por entrada, 1, 2 ou 5 euros, vale, o que quere vir, vén e o que non, non, pero nada de porcentaxe”. Más crítico es aún con las comisiones por reses no vendidas: “Se vostede non vende a vaca, por que ten que pagar? Os gandeiros xa temos demasiado encima de nós”.