XAN SALGUEIRO - VILA DE CRUCES
El Centro de Innovación e Desenvolvemento do Galo de Curral de Vila de Cruces establece una producción máxima de 1.200 ejemplares por explotación al año. El proyecto encargado por la Asociación de Criadores O Agro a una empresa lucense deberá estar listo antes del 31 de diciembre para empezara a remitirlo a las distintas administraciones en el proceso de consecución de subvenciones. La intención es que el centro esté operativo entre finales del año próximo y principios de 2011.
El consistorio cruceño acogió ayer una reunión en la que estuvieron presentes los alcaldes de Vila de Cruces, Jesús Otero, y Vilalba, Gerardo Criado; el presidente, Florentino Varela, y el tesorero de O Agro; el concejal local de Obras; y los técnicos redactores del proyecto, encabezados por un profesor de la Facultad de Veterinaria de Lugo. La presencia de Vilalba obedece a la intención de sacar adelante de forma paralela sendos proyectos de promoción de sus respectivas aves, galo de curral y capón, aunque cada uno con sus características diferenciadas. En ambos casos son productos que se comercializan a partir de una crianza de ocho meses, por lo que el estudio tiene muchos puntos en común.
El proyecto presentado para Vila de Cruces estipula una venta mensual de 100 gallos por criador, lo que dejaría un tope anual de 1.200. Con la producción máxima y a un precio de entre 30 y 35 euros por ave, un criador ingresaría entre 36.000 y 42.000 euros al año. Este tipo de explotaciones avícolas extensivas estarán abiertas a nuevas incorporaciones –de hecho, ha habido jóvenes interesados estos días–, pero, sobre todo, se conciben como un complemento de la agricultura.
Cada explotación deberá reservar un mínimo de 2 m2 por gallo, con módulos separados de hasta 100 m2 en los que se admitirá un máximo de 50 aves. Todos los módulos deberán descansar un tiempo cada año para desinfectar y regenerar la finca. El estudio incluirá un detalle de los costes de estos módulos para que los productores puedan solicitar ayudas para su colocación.
Asimismo, el proyecto contempla la cría de gallinas ponedoras y la incubación y crianza de pollitos, hasta un mes de vida. Este cometido se encargaría a un reducido grupo de granjeros, integrados en la asociación, que se encargarían de suministrar a todos los socios. Cada pollito sería identificado con una anilla en la que figuraría la fecha y lugar de nacimiento y la explotación de destino, con el fin de mantener siempre identificadas las aves a lo largo de todo el proceso. Todos los pollos serán de la raza de Mos. El sacrificio se hará en un matadero, para que el se solicitarán ayudas europeas y, al menos, también a la Consellería de Agricultura y al Inega (Instituto Enerxético de Galicia).