ANA CELA - A ESTRADA
Los recibieron con la misma música que llenó sus extremeñas calles de acento gallego. Los integrantes de la Banda de Gaitas de Barbude "tomaron" en la mañana de ayer el salón de plenos de A Estrada para recibir a una amplia representación de miembros del grupo Jara y Tomillo, procedente de Cedillo, en Cáceres. Ambas formaciones protagonizaron un intercambio cultural significado en la visita del grupo estradense el pasado mes de agosto y en la participación, en la jornada de ayer, del conjunto cacereño en los pasacalles y conciertos con los que A Estrada se llenó de música para celebrar el San Martiño.
La recepción oficial se celebró en la casa de todos los estradenses a las 11.00 horas. El acto estuvo presidido por el alcalde, José Antonio Dono, y por el edil de Educación e Cultura, Manuel Sanmartín Obelleiro. Tras aludir a que estas tierras reciben a esta delegación extremeña con la lluvia que las caracteriza, el mandatario les deseó una feliz estancia en A Estrada. Los animó a disfrutar de sus días en el albergue de Sabucedo, informándolos de que ésta es una zona de tradición secular vinculada a los caballos salvajes, además de una muestra de la naturaleza gallega en estado puro.
Dono envió un "saludo fraternal" al alcalde de Cedillo, Antonio González, y entregó a los integrantes de Jara y Tomillo un recuerdo del municipio. Por su parte, la agrupación invitada obsequió al mandatario con una cesta de productos típicos de la comunidad extremeña. En total son 26 los miembros de Jara y Tomillo que participaron en este intercambio cultural, con el que ambas regiones acortaron distancias y compartieron piezas de sus respectivos repertorios, cada uno con su propia denominación de origen.
La Banda de Gaitas de Barbude acudió a Cedillo para participar en las Fiestas del Emigrante. Su música recorrió las calles de la localidad cacereña, donde también ofreció un concierto en el que no faltaron pasodobles, rumbas, muiñeiras, jotas y fados portugueses.
Ambas formaciones sellaron ayer su encuentro interpretando, cada una de la manera que la define y caracteriza, los respectivos himnos de las tierras en las que tienen sus raíces. Guitarra y voz honraron a Extremadura desde A Estrada, gaita y panderetas hicieron lo propio entonando el himno de Galicia. La música y la cultura salieron por la puerta dispuestas a llenar cada rincón de la villa en un día de fiesta. Los más de 600 kilómetros que separan a la capital de Tabeirós de este enclave extremeño parecieron reducirse en la mañana de ayer. La música une y recorta distancias.