SALOMÉ SOUTELO - LALÍN
No sólo del Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica (Craega) vive el hombre. Muchas pequeñas explotaciones que no cumplen los requisitos para vender productos ecológicos bajo este sello se agrupan en asociaciones que difunden las bonanzas de sus productos criados con tanto mimo como si fueran para el consumo familiar. Éste es el caso del proyecto Granxafamiliar.com, nacido al amparo de la Asociación para o Desenvolvemento da Agricultura Familiar y el grupo de investigación Gist-Idega de la Universidade de Santiago. El colectivo cuenta además con la colaboración de Caixa Galicia, Cáritas y los ayuntamientos de Brión, Antas do Ulla y Lalín, en cuya parroquia de Filgueira se celebró ayer un encuentro de la treintena de socios para perfilar la asistencia a un feria de productos alimentarios que tendrá lugar en A Coruña durante el primer fin de semana de diciembre.
Precisamente desde el local anfitrión, Casa Pájaro, se señala la conveniencia de acudir a estos eventos “para dar a coñecer un produto de calidade do que o prezo non é caro”, asegura su dueño, Fernando Pájaro. Así, los productores no sólo de miel, sino de leche ecológica, productos de huerta o carne criada en extensivo de Granxafamiliar.com ya han acudido a otras ferias en Vigo, Barcelona o Bilbao. El objetivo es conseguir una red de clientes estable y sin intermediarios, para permitir que el productor tenga un mayor margen de beneficios y que el consumidor sepa realmente lo que está comprando. De hecho, algunos de los socios de esta iniciativa dedicados a la producción de carne incluso ofertan al comprador la posibilidad de ver cómo se cría su ternero.
Excesiva demanda
Si hace unos años, en plena fiebre de la producción intensiva, este tipo de cultivos podían considerarse una rareza apta sólo par a bolsillos solventes, hoy es ya una opción alimentaria perfectamente asentada y que a veces hasta tiene problemas de oferta. “”A nosa principal dificultade é o volume de produción. Ás veces a demanda supera a cantidade que podemos poñer á venta”, admite Pájaro. Y es que la principal filosofía de esta producción agraria es recuperar la idea del cultivo minifundista tradicional, que desde la página web del colectivo definen como “patrimonio cultural de todos los gallegos y que nosotros, generaciones más jóvenes, debemos preservar para evitar su desaparición”. Los interesados en probar estos alimentos “hechos como para uno mismo” pueden incluso adquirirlos a través de internet.