ALFONSO LOÑO - SILLEDA
Hoy en día la localidad trasdezana de A Bandeira y su entorno es conocida por su Festa da Empanada, por su actividad cultural o por varios de sus hijos ilustres como Ramón de Valenzuela, o el genial gaiteiro Dopazo, entre otros. Pero también parte de sus vecinos conocen la historia de su paisano José Salgueiro Gómez, que, aunque nació en la parroquia cruceña de Camanzo en 1922, es uno de los emprendedores más famosos de Trasdeza. Hoy, a sus 87 años todavía conserva la lucidez para recordar que a finales de los años 40 instaló el primer surtidor de gasóleo de España en lo que apenas eran una calle atravesada por la N-525 entre Ourense y Santiago. Pero detrás de este extraordinario hecho empresarial existen mil y una anécdotas de cuando a la capacidad para poner en marcha un negocio era necesario contar con la inestimable colaboración de los que mandaban en el país.
Salgueiro, padre del ex alcalde de Silleda, Juan Salgueiro Montouto, todavía acude diariamente a la estación de servicio San José, que inauguró el mandatario local de entonces Casimiro Fernández en 1964, también la primera que hubo en la comarca. A mediados de los años 40 Salgueiro llegó a A Bandeira desde Cruces para casarse en Abades con Sinda Montouto y decidió, instalar un surtidor de gasolina, que luego fue clausurado para dejar el servicio vacante para un mutilado de guerra, que era al que le correspondía si así lo reclamaba. Valiéndose de los contactos que le aportó un tío suyo, sacerdote de Arzúa, consiguió que “os responsables do Ministerio do Ejército e logo os de Obras Públicas”, señala, le mantuviesen el servicio. En estas negociaciones estuvieron implicados, entre otros, el padre del general Alfonso Armada, Marqués de Rivadulla; el Cardenal Arzobispo de Santiago, Quiroga Palacios y otros militares de una época en la que las fuerzas armadas y la Iglesia tenían un poder formidable. Tras varios viajes a Madrid, este vecino consiguió mantener su surtidor. “Naqueles anos lembro que houbera un problema no canal de Suez e non chegaba o petróleo. Nese tempo vendín moitísimos barriles de combustible”, señala. Posteriormente recuerda que durante los primeros años de la década de los 70 llegaban a parar en A Bandeira más de un millar de vehículos a repostar en la gasolinera San José, “xa que non había outra desde Santiago a Ourense. A de Ponte Ulla e a de Lalín foron creadas moito máis tarde”, dice.
La estación de servicio, que mantiene su ubicación, arrancó con una licencia de la sociedad Campsa, una empresa creada poco antes de 1930, y que tenía entonces como máximo responsable al lucense Rodríguez de Miranda. “Estiven, coa gasolinera pechada uns seis meses por uns problemas na documentación, que logo se resolveron en poucos días”, recuerda. José Salgueiro todavía recuerda el día en el que el alcalde Casimiro Fernández inauguró la estación de servicio que, aunque tampoco olvida cuando el ex alcalde Manuel García intentó paralizar la actividad del primer surtidor, que había colocado en los años 40 en la carretera de Cruces. “Dixo que non me renovaría o permiso porque non falara con él e era o alcalde. Pero non sabía que non había aínda suelos urbanos e os permisos dependían directamente do Estado”, dice.
Con el paso de los años la gasolinera San José no cambió su denominación y solamente la marca comercial, después de las petroleras fuesen absorbidas unas por otras, pero la propiedad y gestión siempre le correspondió a él.
El último cuplé
Durante estos largos años, José Salgueiro emprendió otras aventuras empresariales y fundó junto en la década de los 60 el Cine Salgar, junto a su socio José Otero. La sala estaba emplazada en la carretera de Merza y allí se estrenó la cinta El último cuplé en la comunidad autónoma. “Foi no primeiro sitio de Galicia no que se puxo. Lembro que fora buscala a un distribuidor de Vigo”, salienta orgulloso.
Este emprendedor también participó en el asentamiento en la localidad de las entidades Banco Hispano, Olimpio Pérez y Banco Español de Crédito y hasta viajó a Venezuela en misión comercial para una de estas compañías bancarias. Años después y tras rechazar una oferta propuso a los ejecutivos del banco Español de Crédito que su plaza la ocupase su hijo Juan.