XAN SALGUEIRO - SILLEDA
Ofelia Rey Recimil presidió ayer su primer pleno como alcaldesa de Silleda, que salvó con el apoyo de la nueva mayoría de no adscritos y el innecesario apoyo del único edil del PP, Manuel Mato, que se sentó entre sus antiguos compañeros, renunció a la voz y emitió el voto como uno más de ellos. En la sesión se dilucidaron las cuestiones organizativas por las que se regirá el año y medio de mandato que resta hasta los comicios.
Con la oposición de PSOE y BNG y la abstención del octavo edil no adscrito, Gerardo Lázara, la corporación aprobó la vuelta al horario matinal (10.00) de los plenos ordinarios, que el ejecutivo de Paula Fernández Pena había fijado a las 20.00 horas. “Dana a participación dos veciños e obedece ao temor do novo goberno á presenza da xente que veña escoitar o pouco que teñen que dicir”, reseñó Pena, que sentenció: “Non recoñecemos a este goberno nin ningunha modificación que propoña”. También Matías Rodríguez da Torre apostó por hacerlos “fóra do horario laboral” para favorecer la participación ciudadana. “A min eme mellor a esta hora”, fue la única intervención de Mato.
Las comisiones informativas, en las que se debaten los asuntos que luego van a pleno, pasan de tres a siete: Especial de Contas e Economía, Facenda e Réxime Interior; Vías e Obras; Medio Rural; Xuventude, Educación e Cultura –entre cuyos cometidos está la “educación de personas adúlteras”, Ofelia Rey dixit–; Deportes; Servizos Sociais e Sanidade; e Industria e Comercio. Y de siete concejales suben a nueve: PSOE (2), PP (1), BNG (1) y no adscritos (5). El PSOE criticó el aumento de comisiones y miembros, que supondrá un gasto mucho mayor para las arcas municipales. “É un despropósito nun concello en situación económica complicada que se lle dean plusvalías políticas e económicas aos edís tránsfugas”, declaró Pena. Pidió que los concejales no adscritos tuviesen voz pero no voto en las comisiones. En cambio, Da Torre apeló a la laguna legal existente para defender la representatividad de todos los ediles en los órganos locales.
Salarios
La asignación de salarios a la alcaldesa (42.000 euros anuales en 14 mensualidades) y su teórica mano derecha, Javier Presas (28.000), fue uno de los puntos de mayor fricción. Los socialistas sostienen que la ley impide a un edil no adscrito incrementar los derechos políticos y económicos que tenía en su grupo de procedencia. Puesto que Presas no percibía sueldo cuando era edil del PP, consideran que tampoco puede hacerlo ahora. “Isto faise para evitar plusvalías aos concelleiros tránsfugas –proclamó Pena–. É unha clarísima prebenda, o primeiro pago da moción de censura, e máis veremos”. Y anunció su voto en contra “para poder impugnalo nos tribunais”. Como ya hiciera con el ejecutivo de Pena, sí votó a favor el BNG, por estimar necesarias dos dedicaciones exclusivas,“sin entrar a valorar se nos gustaba máis o goberno anterior ou este”. Defendió su postura “coherente e fiscalizadora”, frente a “actitudes persoais que acaban favorecendo o desgoberno”.
A diferencia de lo que ocurre en otros concellos, como Lalín, las mociones de la oposición al pleno seguirán sin incluirse en el orden del día de los plenos –el BNG se quedó solo en este punto–, sino que se debatirán únicamente si se reconoce su urgencia.