SILVIA ALENDE - A ESTRADA
El representante de la Confederación Intersindical Galega (CIG) para la zona de Tabeirós-Terra de Montes y Deza, Antón Merayo, acusó en la mañana de ayer a la empresa local Muebles Goldar de haber vendido, a principios del presente año, su fábrica de Matalobos “para desfacerse dos traballadores”. Así lo explicó Merayo en una comparecencia pública en la que estuvo acompañado por seis de los antiguos trabajadores de Goldar–entre ellos el representante sindical, Juan Carlos Quintela–, ahora empleados de la nueva propietaria, la carpintería Orman S.L.
Según se indicó desde este sindicato, los hechos se remontan a principios de 2008, cuando al parecer, el propietario de la reconocida mueblería estradense “di que se vai xubilar e pretende xubilar aos traballadores pagándolles un mes de salario e que o finiquito se lle regulara en proporción de pagas e de vacacións”. Apuntó minutos más tarde este responsable de la CIG que al tratarse de una empresa constituida jurídicamente como una sociedad limitada “ese tipo de despido non sería viable” puesto que sería un procedimiento para autónomos. “O xefe non quixo entrar en razóns e acabamos indo a xuicio”, agregó Merayo. Entre tanto, estos siete empleados (uno no compareció ayer por encontrarse de baja) “chegaron a ir ao paro e a cobrar a prestación”. Posteriormente, una resolución judicial dictaminó que “os traballadores tiñan que ser indemnizados ou readmitidos”, a principios del verano de 2008. De este modo, y siempre en función de los datos aportados por la CIG, estos empleados regresaron a su actividad en Muebles Goldar hasta que “casualmente”, desde la empresa se les comunicó la intención de vender lá fábrica “e traspasar aos traballadores”. Sindicato y operarios señalaron entonces que la medida “sonounos a xogada sospeitosa” y que “tiñamos medo de que a decisión de vender a mercantil a outra sociedade fose unha forma encuberta de formalizar eses despidos dunha maneira barata”.
Cuatro meses sin cobrar
A pesar del desacuerdo manifiesto de los trabajadores “porque non tiñamos ningún tipo de garantías”, Goldar formalizó la venta con Orman, actual propietaria de la carpintería. Desde la CIG se entiende que esta actuación corresponde a una “estratexia para desfacerse do personal”, afirmación que justifican en las siguientes argumentaciones. En primer lugar, se apuntó que “tras ese acordo só cobraron os dous ou tres primeiros meses e a partir de xuño esta xente xa deixou de cobrar”. Además, señala el sindicato que “Orman nunca tivo traballo efectivo (afirmación que justificó en informes de Inspección de Traballo) nin preocupación por que a xente traballase” . Agregó Merayo que “esta xente ten estado toda traballando nunha soa mesa” y que “nos últimos meses nin sequera tiñan luz”.
La CIG entiende pues esta situación como “unha xogada sucia para que a empresa principal se desfaga buscando un cabeza de turco, neste caso Orman S.L., que son os que están cargando co morto”. Indicó además que no se facilitó nunca ningún tipo de material, entre el que se citaron uniformes, protecciones o arneses y además “intentaron facerlle firmar (a los empleados) un documento como que se llo dera”. Como muestra de ello, los trabajadores portaban en el momento de la comparecencia pública su ropa de faena, en la que podía verse todavía el nombre de la antigua empresa propietaria de la fábrica. Seguidamente, se señaló también que “a nave está sen atender” y que “non se contactou con proveedores”, actuaciones que Merayo señaló como signo de la falta de actividad de la empresa.
Ante esta situación, la Confederación Intersindical Galega presentó una demanda por autorescisión, puesto que, según explicó, al superarse el plazo de tres meses sin que los trabajadores reciban su sueldo estos tendrían los mismos derechos que si se tratase de un despido. Indicó que “non se chegou a acordo” ni con Muebles Goldar ni con Orman y que “agora estamos pendentes do xuicio, que esperamos para decembro”. En esta línea, apuntó que se tratará de inculpar a la primera propietaria puesto que “entendemos que é moita casualidade que aos dous meses de cambiar de patrón esta xente deixe de cobrar”. Asimismo, el sindicato mantiene abiertos otros dos procesos judiciales, uno, según se explicó, por las cantidades económicas sin abonar y otro derivado de la “falta de traballo obxectivo”. Además de estos 7 trabajadores, 5 empleados llegados a la fábrica en el momento en que se efectuó la compra por parte de Orman “tamén están sen cobrar”, por lo que el sindicato señaló la existencia de otra denuncia en este caso.
Cabe inidicar que los intentos afectuados por esta Redacción en el día de ayer por contactar con ambas empresas –Muebles Goldar y Orman– resultaron infructuosos.