SALOMÉ SOUTELO - LALÍN
En torno a unos 200 ganaderos se concentraron en la mañana de ayer ante la fábrica de la industria lechera Reny Picot en Navia de Suarna (Asturias), en una movilización convocada por los sindicatos Unións Agrarias y Xóvenes Agricultores así como por la Asociación Galega de Cooperativas (Agaca). La protesta tenía como finalidad exigir a la empresa que “poña fin ás prácticas empresariais de extorsión e chantaxe que está a facer cos gandeiros galegos” obligándoles a vender la leche a precios inferiores a los costes de producción y sin cumplir el pacto lácteo que el sector suscribió en julio y al que se adhirió esta firma, según recuerdan los convocantes.
Por este motivo la manifestación también se dirige a la actitud de las empresas Celta y Río, “que continúan na súa idea de sabotear o acordo de Madrid e perpetuar unha situación de dependencia absoluta dos gandeiros respecto á industria”. La relación de ésta con el productor ha llegado a tal extremo que, según la organización, horas antes de la protesta la industria “presionou aos convocantes” mediante la oferta de un precio inferior al que se indicaba en el pacto de Madrid, según recordaba el secretario xeral de Xóvenes Agricultores, Francisco Bello.
Por su parte, y parafraseando al recientemente fallecido Mariano Lema –representante comarcal del Sindicato Labrego Galego– el responsable de Acción Sindical de Unións Agrarias, Javier Iglesias, insistió en que con la firma del acuerdo de julio “non hai nin un paso atrás, os gandeiros non pasaremos por estas ameazas e situacións límite”. Iglesias reitera que las relaciones entre el productor y la empresa han variado, por lo que no se puede pensar sólo en el interés industrial. “As empresas seguen ancoradas nun pasado que lles reporta beneficios económicos pero que supón unha vasalaxe dos gandeiros, impropia das regras mercantís que rexen na actualidade”, concluye.
En idénticas palabras se manifestaron los representantes de Agaca que acudieron a la protesta, asegurando que harán cumplir los acuerdos que libremente se establezcan en las reuniones sectoriales en lugar de dejar a un sector como el ganadero abandonado a su suerte “facendo que o que máis incumpre sexa o máis listo e o de maiores éxitos económicos”, en relación a las empresas transformadoras.
Ruina familiar
Tras la protesta los responsables agrarios fueron recibidos por miembros de la dirección de la empresa, a los que expusieron que, de seguir sin suscribir pactos homologados que garanticen un precio mínimo, los ganaderos están abocados a la ruina personal y familiar.