ALFONSO LOÑO - VILA DE CRUCES
Más de 300 personas acudieron ayer a la XVIII Feira da Castaña de Vila de Cruces, en la que se degustaron otros tantos kilos de este producto, acompañados de vino o incluso del aguardiente que destilaron en la Praza Juan Carlos I unos vecinos de la parroquia de Piloño. Ni la lluvia ni el primer frío serio de este otoño restaron afluencia de público a esta celebración, que coincidió como es habitual con una jornada de feria en el municipio.
Pero además de las castañas asadas, los visitantes contemplaron sorprendidos los productos de la huerta que se expusieron en los 18 puestos de particulares de distintas parroquias cruceñas. Patatas, habas, repollos, castañas, nueces o cebollas gigantes fueron algunos de los excelentes productos de la huerta que se mostraron a los visitantes. Entre el sinfín de hortalizas destacaba una calabaza de 73 kilogramos, acompañada de otras seis más que, según sus propietarios, "saíron todas da mesma semente". Algunos agricultores incluso presentaron elaboraciones caseras de "guindillas traídas do País Vasco, e que en Piloño se dan moi ben". Otro vecino de Carbia tenía en su stand un postre elaborado a base de nueces, chocolate, almendra "e chococrispis, aos que lles chamamos rocas caseiras", comentaba su elaborador.
Pero el jurado consideró el mejor puesto el presentado por Vanesa Taboada, de Sabrexo, donde, además de numerosas hortalizas, destacó la composición artística que realizó con los productos hortícolas. Albino Espiño, de Piloño, fue segundo y Lucinda Iglesias (Toiriz) tercera. Aunque no solamente hubo premios para las mejores propuestas. Los participantes se repartieron los cerca de medio centenar de premios donados por comerciantes locales. Vales de cenas, botellas de licores, prendas o embutidos, fueron algunos de los galardones que había en la plaza del ayuntamiento.