XAN SALGUEIRO - VILA DE CRUCES
La Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN) solicita a la Xunta de Galicia un replanteamiento de las concentraciones parcelarias en base a criterios de sostenibilidad ecológica, rentabilidad económica y beneficios sociales y demográficos. El colectivo ha respondido, desde abril de 2008, a quince consultas sobre otros tantos procesos en doce municipios de las cuatro provincias. Y concluye que muchas de las actuaciones no son rentables económica ni socialmente y, en cambio, ocasionan un grave perjuicio ambiental.
El presidente de la SGHN, Serafín González Prieto, ha remitido una carta al titular autonómico, Alberto Núñez Feijóo, en la que le pide que se replantee el modelo de parcelarias. A su juicio, deben excluirse de estos procesos las zonas de especial protección ecológica reconocidas por la Unión Europea; preservarse las masas arbóreas y arbustos autóctonos; respetar los cauces fluviales, sin “acondicionarlos”, y las zonas inundables; incluir sólo las tierras agrícolas de calidad; evaluar con exactitud la productividad de las tierras antes de la parcelaria, en términos económicos y agrícolas; y establecer con claridad los objetivos demográficos y de productividad que se persiguen.
Entre las quince consultas sobre decisión de Estudio de Impacto Ambiental (EIA) respondidas por este colectivo con sede en Santiago que “estudia, divulga e defende o medio natural galego desde 1973” figuran dos de la zona: La de Arca, en A Estrada, y la de Duxame-Insua-Portodemouros, en Vila de Cruces. Al menos diez de los proyectos analizados afectan a lugares de interés comunitario, hábitats de conservación prioritaria en la Unión Europea o de especies incluídas en el Catálogo Galego de Especies Ameazadas. En ninguno de los casos el apartado socioeconómico del EIA evalúa cuál es la productividad actual, en términos económicos y agrícolas, de las tierras antes de la concentración, ni establece los objetivos de productividad y demográficos que se pretenden alcanzar. Con los proyectos analizados se pretenden concentrar 12.438 hectáreas, y el coste medio de las parcelarias es de entre 3.600 y 4.400 euros/hectárea, “iso supón que será imposible avaliar o éxito ou fracaso dun investimento de entre 44,8 e 54,7 millóns de euros de fondos públicos”.
Algunos de los procesos acumulan años de retraso sin que los EIA entren a valorar si las concentraciones siguen siendo necesarias o convenientes teniendo en cuenta los cambios socioeconómicos y demográficos acaecidos. Y cita el caso de la de Arca, decretada en 1980, mientras que la de Duxame lo fue en 2000.
Más de la mitad de los proyectos analizados por la SGHN contemplan la concentración de tierras marginales desde el punto de vista agrícola, pues son “terreos que non permiten o laboreo polo risco grave de perda da súa capacidad produtiva, debido a limitacións permanentes moderadas ou importantes: forte pendente, erosión severa, solos superficiais, gravas moi abondosas ou afloramentos rochosos frecuentes”. En esta última situación figura la de Arca, mientras que el EIA de la de Duxame habla de “solos moderada ou escasamente cultivables”. Por tanto, concluye el colectivo, “a rendibilidade económica desas concentracións é moi dubidosa e os riscos ambientais son moi importantes”.
Terrenos marginales
Critica la sociedad naturalista la puesta en cultivo de terrenos “que sempre foron marxinais desde un punto de vista agrícola, ata o punto de que moitos nin sequera se cultivaron no período de fame da posguerra”. Algo que “é aínda máis ilóxico tendo en conta o desplome da poboación en ditas zonas, que desde hai lustros ou decenios veñen perdendo anualmente entre o 1 e o 2% dos seus habitantes”, reza su informe. De hecho, Arca cedió el 30% de sus habitantes de 1981 al 91 y las tres parroquias cruceñas, el 1% anual desde 1970. Además, ambas áreas, como las otras trece estudiadas, presentan un fuerte envejecimiento demográfico, “ata o punto de que en moitos casos non hai garantía algunha de relevo xeracional para as explotacións”. La parroquia estradense tiene la cuarta parte de su población en edad de jubilación y Duxame, Insua y Portodemouros, casi un tercio (29,4%).