ANA CELA - LALÍN/A ESTRADA
Tan sólo el repiqueteo de la lluvia se atrevió ayer a romper el silencio en los camposantos de las comarcas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes. Como sucede cada año, el tiempo se detiene en el momento en el que uno cruza el umbral. Las prisas y el estrés se dejan en la entrada. Cada paso avanza en el camino del recuerdo, justo en sentido contrario a la marcha. El recogimiento al que invita el lugar, en una de sus jornadas más concurridas, genera para muchos un momento de reencuentro, de regreso a vivencias y estampas de otros tiempos que florecen hasta formar centros, ramos o sencillas flores depositadas con cariño.
Claveles, lirios, crisantemos, margaritas o rosas llenaron de color los cementerios de la zona con motivo de la celebración del Día de Difuntos, que se conmemora hoy. Los vecinos de las dos comarcas han venido aprovisionándose de flores durante los últimos días y aprovecharon ayer la festividad de Todos los Santos para depositarlas ante las tumbas de sus seres queridos. Desde primeras horas de la mañana fueron muchos los que quisieron acercarse hasta el camposanto para honrar a sus difuntos, simulando a determinadas horas de la jornada un auténtico peregrinaje de pétalos rojos, blancos, rosas o amarillos que ni siquiera la insistente lluvia pudo deslucir.
Aunque las condiciones climatológicas invitaban ayer de modo especial a quedarse en casa, dezanos y vecinos de los municipios de Tabeirós-Terra de Montes asieron con decisión el paraguas para no faltar a esta cita anual, capaz de conseguir una belleza inusitada en un recinto que con frecuencia se asocia de inmediato a la tristeza.
Durante la jornada de hoy, Día de Difuntos, todavía serán muchos los que se acerquen hasta los cementerios para depositar sus flores y recordar en sus oraciones a sus seres queridos. No obstante, el trabajo para conmemorar estas fechas ya comenzó hace días con el adecentamiento y limpieza de los nichos y panteones. En paralelo, las floristerías de la zona se sumergieron en un auténtico ajetreo, con intensas jornadas para poder atender los numerosos pedidos florales.
Recogimiento, oración y recuerdos se entremezclaron con el siempre agradable colorido de las miles de flores que durante los próximos días adornarán los camposantos. Su naturaleza es efímera, tan fugaz como la vida. Es el recuerdo que simbolizan el que perdura.