ANA CELA - A ESTRADA
Corría el año 1963 cuando un cura joven y cargado de ilusión llegó conduciendo una moto a la parroquia estradense de San Xiao de Vea. "A bordo daquela Ossa chegaba o progreso", reconoció ayer un vecino. Las parroquias de San Xiao, Baloira, San Xurxo de Vea y Frades se unieron ayer para celebrar el medio siglo de sacerdocio del párroco Jesús Mayo, un multitudinario acto al que asistieron más de medio millar de feligreses. Uno de los mejores elogios que se le pueden regalar a alguien es pedirle de modo sincero que no cambie nunca. Fue lo que desearon todos y cada uno de los que ayer acudieron a brindar su propio homenaje a este cura en sus bodas de oro sacerdotales.
Tras la celebración de una misa bajo una gran carpa, en la que participó el vicario general del Arzobispado de Santiago de Compostela, Víctor Maroño, el arcipreste de Vea, José Antonio Ortigueira y diversos sacerdotes, fueron desfilando testimonios que dibujaron el perfil de Mayo Brenlla como cura, como docente, como vecino y, sobre todo, como amigo. Tomaron la palabra representantes de habitantes de la parroquia de Loño (Vila de Cruces) –la primera en la que ejerció este cura–, los de San Xiao, San Xurxo, Baloira y Frades, el párroco José Antonio Ortigueira, un profesor del IES compostelano Lamas de Abade –donde fue director–, el escritor Olimpio Arca y el alcalde, José Antonio Dono, quien quiso dar las gracias a Mayo "polo seu exemplo". Todos coincidieron en subrayar que este cura supo ser en todo momento un perfecto interlocutor para jóvenes y mayores, un auténtico pionero en tiempos difíciles, un defensor del gallego y de Galicia y de la dignificación de la vida en el medio rural. Apostó por implicar a todos los vecinos, del primero al último, y supo hacer suyas las preocupaciones de quienes le rodeaban, siempre dispuesto a arrimar el hombro. "Non é novo en idade, pero sí en espíritu; amigos como este quedan poucos", afirmó una vecina de Frades.
Fueron muchos los recuerdos y las anécdotas compartidas en este día especial, estampas de fútbol en el atrio de la iglesia, de partidas de brisca en el teleclub los domingos, de fiestas de juventud en la carballeira, semanas culturales, teatro en la capilla, la primera parcelaria, los cursos de poda y cocina, la cooperativa Novo Sendeiro... En todo ello encontraron los feligreses la mano de Jesús Mayo. "Sentimos sana envexa dos veciños de San Xulián; vós tedes a súa labor e nós o seu recordo", dijo el vecino de Loño Manuel Mouriño, que confesó ser el novio de la primera boda que celebró el sacerdote. Recordó que el cura joven y recién llegado fue pronto bautizado como "Señor cura Don Jesús". Pronto sería para todos, como lo fue a su llegada a Vea hace 46 años, mucho más. En él encontraron y tendrán todos siempre un amigo.