SALOMÉ SOUTELO - SILLEDA
Por undécimo año, Cunigalicia celebró ayer una Xornada de Cunicultura, que tuvo como escenario la Casa de Cultura de Silleda. Las cuatro ponencias congregaron a unas 50 personas vinculadas al sector, ya sean veterinarios o productores, en un momento que puede considerarse de relativa bonanza para la producción de conejo. Y es que los 1,85 euros a que cotiza actualmente esta carne cubre los gastos del productor si se piensa que en el supermercado se está vendiendo a 4,79 euros, De este modo ahora son los mataderos los más perjudicados, puesto que por dos kilos que suele pesar cada pieza ya tienen que pagar al granjero 3,70 euros. Según el veterinario de Cunigalicia y coordinador de las charlas, Francisco Fernández, la situación es mucho mejor a la de hace un año, cuando el precio en origen no subía de los 1,20 euros por kilo y el pienso –el principal encarecedor de los costes de producción– estaba en los 300 euros por tonelada.
No fue éste, sin embargo, el tema de las jornadas técnicas, que abordaron otras cuestiones de actualidad como la puesta en marcha de la normativa que obliga a los cunicultores a remitir, junto con los animales que van a sacrificarse, una documentación en la que entre otros datos figuren los medicamentos que se aplicaron en los últimos 30 días. Esta especie de declaración jurada se aplica desde hace tiempo en el mercado bovino, en sustitución del certificado veterinario, y supone un paso más en la "modernización del sector".
Otras consolidaciones necesarias son las de los premios anuales a la mejor producción, a imagen de los BDPorc que cada año premian a las granjas en diversos parámetros. Para conceder estos galardones, el Ministerio de Medio Rural y el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias llevan a cabo una base de datos del sector, en la que pueden integrarse todas las granjas o cooperativas que lo deseen y que permitirá así conocer cuestiones como la fertilidad media o el índice de animales nacidos vivos en cada caso.
Racionar el alimento
Mientras el veterinario José Luis Factor abordaba la declaración obligatoria de la cadena alimentaria y Mariam Pascual y Paula Serrano la base de datos cunícola, Ignacio Badiola y Mario Malo se centraron en las enfermedades propias de las granjas cunícolas. Así, el primero explicó el proceso que sigue el catalán Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA) para crear una autovacuna en base a las muestras del animal infectado que les remite una granja. Por su parte, el nutrólogo Mario Malo incidió en la necesidad de controlar la ingesta de pienso para evitar la muerte del animal por diarrea, la conocida como enteropatía mucoide. Todavía no se conoce con exactitud el origen de esta patología, y de ahí que sea preciso su control mediante el racionamiento de la alimentación.
En este sentido, el coordinador de las jornadas indica que el conejo, al someterse a una intensa selección de razas para optimizar su rendimiento cárnico, tiene como punto flaco el sistema digestivo, al igual que ocurre con las vacas productoras de lecha, cuyas principales enfermedades afectan a las ubres.