DANIEL FERNÁNDEZ - LALÍN
Los sindicatos que representan a los trabajadores de Géneros de Punto Montoto se están enrocando en la negociación del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que provocará despidos en la textil lalinense y la puesta en marcha de su plan de viabilidad para garantizar su futuro. El motivo de su enérgica postura radica en la ausencia de una respuesta concreta de la Xunta y de una reunión con el conselleiro de Industria, Javier Guerra, con el que buscan sin éxito una reunión desde hace varias semanas.
"Non nos podemos mover nesta negociación sen antes falar coa Xunta e que nos aclare a súa postura", manifestaron fuentes sindicales, que centraron la clave del ERE en la aportación económica que hará la Xunta, de unos 3 millones de euros, la consecución de entre 1,5 y 2 millones de euros de capital privado y el reparto del accionariado. "Non permitiremos que entre un grupo de fóra quede coa marca aínda por riba con cartos dos galegos e ao ano se leve a empresa para outro sitio", comentaron las centrales.
Por ello, esperan que el encuentro del pasado martes con la delegada de Vigo, Lucía Molares, dé sus frutos y se pueda conseguir una entrevista con Guerra antes del lunes. "Desa data non pode pasar porque o tempo sen agota e a empresa xa non ten cartos para pagar os soldos pese a que os bancos teñen papel, pero non llo descontan", señalaron los representantes sindicales que ayer mantuvieron otro encuentro con la dirección.
Así, la Xunta parece tener la clave de la negociación de este ERE fundamental para el futuro de Montoto, ya que las posturas entre empresa y sindicatos están bastante cerca. Las centrales aceptan 64 despidos para dejar la plantilla con 176 personas, mientras que la dirección de Montoto oferta 80 bajas para quedarse con 160. Eso sí, en realidad se trataría de 70 despidos en Galicia, ya que los otros 10 corresponden con los puestos catalanes. En principio, habría 20 prejubilaciones en la fábrica gallega y 50 marchas con carácter definitivo.
Por su parte, la empresa concretó que su propuesta de un plantel de 160 operarios se concretaría con 129 que permanecerían fijos y otros 31 vinculados a la firma por medio de un ERE de suspensión. En este contexto, la empresa, que recordó que ya ha bajado sus pretensiones de 130 despidos a 80, señaló que la plantilla propuesta por los sindicatos "no puede ser asumida" por el plan de viabilidad y con los actuales ingresos por ventas. En cuanto a las indemnizaciones a los afectados por el ERE, la dirección reiteró los 30 días por año trabajado hasta un máximo de doce meses mientras que los sindicatos elevaron su propuesta a 35 días y un tope de 24 mensualidades. La empresa, que reiteró que hasta la fecha sólo ella ha variado sus pretensiones a la baja, ve las posturas sindicales como "difíciles de asumir".