XAN S.S. - SILLEDA
Los seis ediles del Partido Popular y los dos no adscritos votaron juntos ayer en las principales cuestiones planteadas por el ejecutivo de Paula Fernández Pena en un pleno marcado por la moción de censura que planea sobre la corporación. Eso se notaba nada más llegar al consistorio, en cuyos alredores, entrada y salón de plenos había decenas de vecinos con tres grandes pancartas contrarias a la anunciada moción para dar la alcaldía a Ofelia Rey. Esta y su compañero Javier Cuiña accedieron al inmueble entre gritos de "non á moción", "ladróns" y pegatinas con el lema "tránsfugas = traidores". Instantes después lo hacían, también entre abucheos los integrantes del grupo popular, excepto Manuel Mato, que llegó ya iniciada la sesión y fue recibido con aplausos. Mayor y más prolongada había sido la ovación brindada a la alcaldesa y sus dos ediles.
El pleno arrancó con la incorporación de Matías Rodríguez da Torre como concejal del BNG, en sustitución de Carme Fidalgo, a quien también relevará en la mancomunidad. Su primera intervención fue para "todos os concelleiros de ben que deron a vida pola democracia", en especial para el alcalde republicano Emilio Alonso Paz y para su antecesora. En su primera sesión presentó más de una docena de mociones y preguntas que alargaron pero también relajaron un debate en el que se palpaba la tensión entre el actual gobierno y el futurible. Incluso defendió una propuesta del gobierno para la aprobación de los nuevos nombres de calles en Silleda y A Bandeira, al tener la alcaldesa una deferencia con él por su implicación en este proyecto de participación ciudadana. De hecho, Pena le pidió que siguiese trabajando por Silleda como lo había hecho los últimos años desde distintos colectivos.
La regidora se sacó un as de la manga en el nombramiento del representante de la Fundación Semana Verde, para el que también se postularon Rey y Da Torre. Aplicó la ley y, puesto que ningún grupo había introducido enmiendas por escrito antes del pleno, obligó a votar el punto tal como había sido dictaminado en las comisiones informativas: Que se designase al alcalde. Por supuesto, se topó con los ocho votos en contra de PP y no adscritos. En relación con la feria, Pena anunció que el día 28 se reunirá con el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, para intentar desbloquear la aportación de la fundación al ayuntamiento.
A éstos se sumó el Bloque en la aprobación del convenio colectivo del personal laboral, que incluía también una modificación de la plantilla. Este añadido fue visto como una "trampa" por parte de los presuntos promotores de la censura, ya que suponía la retirada de un tercer salario para un edil; la supresión de dos puesto de confianza; uno de operario y uno de Policía Local. A cambio de amortizar estas cuatro plazas se crearían tres nuevas: Encargado general, administrativo y auxiliar. También se proponían reajustes de categoría y sueldos en las plazas de la Policía Local. La oposición pidió una votación por separado para aprobar sólo el convenio colectivo, pero la alcaldesa no accedió y sólo consiguió cuatro apoyos del PSOE –incluído el del defenestrado Gerardo Lázara, que mantuvo la disciplina de voto–, frente a nueve de PP, no adscritos y BNG. Este último grupo criticó la forma poco transparente en que se llevó la negociación del convenio y que no se hiciese antes una relación de puestos de trabajo ni se aprobasen los presupuestos de este año y del anterior.