DANIEL FERNÁNDEZ - LALÍN
El rural dezano se está desangrando. Las parroquias de la comarca siguen con el mal endémico de la despoblación aunque cada vez con cifras de mayor gravedad y camina hacia la desaparición. Sólo en la presente década, las zonas rurales han perdido más de 5.300 habitantes y se sitúan en la actualidad por debajo de los 30.000 vecinos.
En el año 2000, las parroquias dezanas acogían al 71,7% de los residentes en este enclave del interior, pero esta cifra ha caído en ocho puntos. En este momento, el 63,7% de los habitantes de la comarca reside fuera de los cascos urbanos, pero la tendencia apunta a que el rural seguirá perdiendo peso en los próximos años. Las razones del desplome y abandono de la zona rural estriban en los fallecimientos de una población muy envejecida que no encuentra recambio en las generaciones más jóvenes y el trasvase a las zonas urbanas del Deza, donde se prestan la mayor parte de los servicios y donde se multiplican las oportunidades laborales.
La comarca dezana ha perdido unos 2.400 habitantes desde el año 2000, principalmente por su alta cifra de fallecimientos y por un ligero volumen de emigraciones a otros puntos de Galicia o España. No obstante, un grueso importante de la población permanece en la zona, aunque mudando su residencia en el rural por otra en los cascos urbanos. Además, el fenómeno de la inmigración, principalmente en Lalín y Silleda, contribuye a incrementar el censo urbano, ya que la práctica totalidad de los extranjeros se asienta en las localidades y le permite ganar peso en el padrón respecto a las alicaídas zonas rurales.
Estas dos circunstancias han favorecido el crecimiento de los cascos urbanos o, cuanto menos, su mayor peso proporcional en los censos, como es el caso de Rodeiro, Agolada y Dozón. En total, los núcleos capitales de la comarca contaban con 13.460 residentes cuando comenzó la presente década, lo que suponía el 28,3% del total de dezanos. Casi diez años después, los habitantes urbanos se cifran en 16.388, lo que supone un incremento de casi 3.000. Así, en los últimos ocho años las localidades dezanas han ganado una media de un habitante al día. En este momento, el 36,3% de las personas que viven en la zona lo hacen en un núcleo urbano, lo que supone un incremento de ocho puntos en este período.