ADRIANA VALIÑO - SILLEDA
Hace más de una década que los hermanos Manuel y Edelmiro Cuiña unieron sus fuerzas para restaurar todo tipo de vehículos antiguos. Esta ansia por recuperara coches que, de una forma u otra, guardan relación con la empresa familiar nació de la casualidad y, poco a poco, ha ido adquiriendo importancia en sus vidas. En 1925 comenzó su historia, curiosamente con un Ford T con matrícula PO-1926, una fecha que marcaría el inicio de casi un siglo de trabajo. En los noventa recuperaron el interés por las joyas automovilísticas que habían pertenecido a la familia. "Nosotros nos acordamos de ferias y viajes que hacía nuestro padre con coches como los que ahora restauramos", señala Edelmiro.
La restauración de vehículos es complicada, precisa de tiempo, de unas instalaciones apropiadas y de personal cualificado. Los hermanos Cuiña afirman que ellos pueden llevar a cabo esta tarea de recuperación de autobuses gracias a sus talleres en Silleda, A Estrada y Pontevedra. Manolito –como es conocido por todos– afirma que "a estes traballos tes que adicarlle tempo, pero o fundamental é que che guste, se non é imposible". Las labores se dividen, y es que en la capital trasdezana se lleva a cabo la mayor parte del trabajo interno, todo lo relaciona con el motor. En A Estrada, un grupo de experimentados pintores se encarga de la carrocería. Todos los detalles importan; cada una de las piezas es igual a la que el vehículo traía de fábrica, esta máxima causa más de un quebradero de cabeza, ya que los hermanos y otros miembros de la familia realizan habitualmente viajes a Centroeuropa para conseguir las ansiadas piezas. Edelmiro, por su parte, destaca el trabajo en equipo: "Todos echan una mano en todo. No hay que olvidar que cada pieza tiene que ir en su sitio, tiene que ir perfecta".
La última adquisición es un autobús de la marca Mercedes, de 1954. En sus previsiones está que en diciembre esté listo para rodar sobre la carretera y que en primavera tenga en regla todos sus papeles como coche histórico que es. La compra de este vehículo es reciente, no hace ni tres meses que está en taller, pero el motor ya está prácticamente listo. Mientras se ponen a punto los mecanismos internos, en A Estrada preparan el exterior, que tendrá el color rojo original característico de la firma. Los hermanos Cuiña quieren imitar a la perfección el modelo que emplearon en el pasado en su empresa. "De los tres coches que compramos en Alemania restauraremos dos, del otro utilizaremos solamente el motor", explica Edelmiro. Las instantáneas antiguas son una de las formas que poseen para imitar al pasado. El Mercedes en construcción está arropado en el taller por la fotografía del coche que tuvo la empresa décadas atrás.
Ambos hermanos muestran orgullosos el trabajo bien hecho, por eso, uno de los planes de futuro de la empresa es crear un museo donde se recojan los autobuses y coches restaurados. Este proyecto podría ponerse en marcha en la primavera, cuando la compañía traslade su trabajo al polígono industrial Área 33, de Silleda. Esta exposición, que se prevé ubicar en el actual taller de la calle Progreso, acercaría este trabajo de años a todos los vecinos de la comarca, que podrían acudir a admirar los más de diez coches históricos que ya posee la compañía. En el museo también habrá piezas únicas, como volantes, defensas o radiadores de vehículos, así como fotografías antiguas.
Coches de bomberos
Un viaje a Segovia de Manolito se saldó con la compra de dos coches de bomberos, un MAN y un Maguirus. "Foi casualidade, pasei por alí cun amigo e, ao velos, o MAN gustoume moito e decidín compralo; o Maguirus, ao mellor, véndoo no futuro". Estos dos vehículos también consiguen llamar la atención de los viandantes. Si el portal del taller está abierto, todos aquellos que pasan por la calle se giran a mirar. "En todas las exposiciones a las que vamos nuestros coches son de los más admirados", afirma, satisfecho, Edelmiro.
La posibilidad de que alguien continúe su labor es muy real, ya que los hijos de Edelmiro y Manuel están ligados a la empresa familiar y se interesan por la restauración y por mantener este trabajo emprendido por sus padres.