NURIA MORGADE - A ESTRADA
El sector maderero de la región gallega registró a lo largo del ejercicio 2008 un total de 1.739 accidentes laborales. El 97% de estos siniestros se saldaron con heridos leves y del 3% restante se computaron 43 sucesos graves y tres víctimas mortales. Estos datos eran ofrecidos ayer, en el marco de las últimas jornadas técnicas de la XXIII Feira do Moble de Galicia en A Estrada, por el técnico del centro pontevedrés del Instituto Galego de Seguridade e Saúde Laboral (Issga), Félix Fontán. Con motivo de la ponencia desarrollada en relación a los riesgos laborales en la industria de la madera, este experto manifestó que la mayoría de aserraderos, carpinterías y fábricas de muebles tienen "menos de seis trabajadores, por lo que el nivel de sindicación es muy bajo".
Félix Fontán relató a los asistentes a esta primera ponencia de las jornadas que había visitado las instalaciones de 58 aserraderos en la provincia pontevedresa durante el último año y medio y que sólo 6 carecían de un plan de acción preventiva. Las empresas restantes, según manifestó este ponente, "contrataron un servicio externo de prevención" si bien es cierto que "no lo aplican". Este técnico se encuentra contento y satisfecho porque "en general, la industria maderera ha mejorado su nivel documentativo", sin embargo, resaltó que "le falta por implantar, coordinar e integrar la prevención de riesgos en el sistema de la empresa".
Las mayores debilidades que han sido encontradas por el Issga son las instalaciones antiguas que no se han adaptado a las normas de seguridad, además de la falta de formación e higiene. En el caso particular de carpinterías y fábricas de muebles detectan una deficiencia de espacio debido a la acumulación de maquinaria.
La segunda ponencia del día corrió a cargo del jefe de Centro de Seguridade e Saúde Laboral de A Coruña, Miguel Martínez. Este ponente, cuya exposición versó sobre los riesgos químicos en la industria de la madera, resaltó que el mayor problema de las empresas es que no tienen conciencia de la identificación de las sustancias químicas. Miguel Martínez informó a los asistentes sobre la necesidad y la importancia de conocer el Reglamento Reach de la Unión Europea, donde todos los agentes químicos que se comercializan en la UE "tienen identificados sus riesgos a través de la ficha de datos de seguridad". El jefe del Issga de Coruña insistió en que tener identificadas las sustancias químicas es "mucho más eficaz a la hora de detectar un problema que medir el medio ambiente". Este técnico de seguridad señaló que la mayoría de los efectos causados por estos productos se manifiestan 20 o 30 años después por lo que son muy difíciles de detectar en un primer momento. Entre los componentes químicos destacados por Miguel Martínez tienen especial relevancia el polvo de la madera, los barnices, lacas y disolventes, el formaldehído, los aditivos, los fungicidas y los tratamientos superficiales.