SILVIA ALENDE - A ESTRADA
¿A quién no suele apetecerle pegarle un manotazo al fastidioso despertador que cada mañana pone fin a las horas de descanso y quedarse un ratito más en cama? Sin duda, para muchos esos momentos en que uno se hace el remolón antes de decidirse a afrontar el nuevo día son los más agradecidos. Sobre todo si se duerme en la habitación que siempre se ha querido. Por ello, la Feira do Moble de Galicia ofrece, en dormitorios, estilos para todos los gustos.
Según apuntan expositores presentes en el evento, lo que más se pide en la actualidad son las líneas modernas. Las grandes bancadas y los "cabezales corridos" por encima de las mesitas se han convertido en protagonistas, sustituyendo así al mobiliario de toda la vida. Siempre que el bolsillo lo permita, se busca la sencillez de los diseños pero a la vez la calidad de los productos. En este sentido, castaño, roble y cerezo son las maderas más demandadas, aunque en el evento estradense pueden encontrarse otros materiales más adaptados, en precio, a la actual situación económica. Así se confirma por parte de mueblistas locales y también muchos empresarios portugueses. Asimismo, las tonalidades oscuras como negros, grises y marrones combinadas con blancos ganan cada vez más terreno en estas composiciones.
La adaptabilidad al espacio es, junto al precio, uno de los criterios que más pesa a la hora de decidir qué cama se lleva a casa. En lo que a tamaños se refiere, las firmas comerciales consultadas indican que en estos momentos el público pide camas de 1,50 metros de ancho, cayendo ya en el olvido las típicas de 1,35 metros. Y ya hay quien afirma no poder descansar si no duerme tendido en un lecho de unos 2 metros de ancho, aunque para ello colchones y sábanas tengan que confeccionarse a medida. Los muebles de la habitación se han adaptado también a la superficie disponible y así de las clásicas cómodas se ha pasado a los nuevos "sinfonier", en el tamaño que cada quien prefiera. Y es que en cuestión de gustos, no hay nada escrito.