ADRIANA VALIÑO - SILLEDA
A medida que pasaban los minutos y se acercaba la hora de la prueba aumentaban los grupos y el murmullo en las cercanías de las puertas de entrada. En torno a las 10.05 horas las listas comenzaron a dictarse de forma rápida y segura, los candidatos acudían raudos hacia la entrada para, por primera vez o repitiendo, probar suerte en las temidas oposiciones. A las 11.45 daban comienzo los 120 minutos de tensión que marcan la diferencia entre un aprobado y un suspenso.
Los encargados de dar comienzo a la serie de exámenes que se realizarán en Silleda durante los próximos meses fueron los candidatos al grupo A2, anteriormente B o cuerpo de gestión. La situación no era tan desfavorable como muchos pensaban: un total de 31 personas por cada plaza. Una proporción nada desalentadora teniendo en cuenta que a la oposición podían haberse presentado 854 personas. Finalmente, acudieron a Silleda 505 personas, 479 para las 14 plazas ordinarias y 24 optaban a las dos plazas reservadas a personas con discapacidad. Al examen se presentó un 59% de los aspirantes admitidos. Mañana se celebrará otra convocatoria.
Los nervios de última hora de algunos se mezclaban con la experiencia de otros antes de entrar para hacer el examen. El reproductor de música, una llamada a una voz conocida o la compañía de amigos es la única escapatoria que tienen los opositores para no pensar en la fatídica prueba. Los compañeros de academia son la mejor baza para no sentir miedo y la frase "No voy a aprobar" deja de resonar tan constantemente en la cabeza de los aspirantes a las 16 plazas. Los motivos para convertirse en opositor son muchos, pero el más repetido es la seguridad de un puesto fijo en medio de la tormenta económica.
El miedo a las preguntas demasiado parecidas o formuladas para "pillar" es lo que más teme Juan, que lleva varios años preparándose los exámenes para dejar de tener un contrato temporal en un concello cercano a Vigo y convertirse en un trabajador fijo. "Cuanto más tiempo llevas preparándote los exámenes, más te confías. Yo creo que los que vienen por primera vez al examen tienen más posibilidades". dice.
Otra opositora, María, no se siente presionada por el examen, "yo ya no tengo nervios de tanto presentarme". Esta joven lleva varios años esperando para presentarse a esta oposición y poder pasar de la administración estatal a la autonómica.
Muchos de los opositores primerizos esperan con recelo el momento de entrar. Sin embargo se confiesan seguros de que el resultado final sirva para pasar a la siguiente fase.