DANIEL FERNÁNDEZ - LALÍN
A las 19.00 horas y con un sol de justicia más de un centenar de personas se agolpaban frente a la fábrica de Montoto en Lalín 2000 para iniciar una nueva manifestación en defensa de sus empleos. "Queremos traballar e non mendigar", calentaban motores desde la megafonía del vehículo con poco entusiasmo en la respuesta. El calor pegaba.
Algunas mujeres salían de la fábrica y se escurrían por la acera lateral. "Imos saír na tele e entón si que manda huevos", señalaban en clara referencia a su ausencia de la protesta.
Con pocos minutos de retraso, la comitiva partió hacia la localidad lalinense escoltada por dos coches de la Guardia Civil, uno de la Policía Local, una ambulancia de Protección Civil y un bochorno pegajoso. Banderas nacionalistas de Galicia, de Comisións y UGT, pancartas de la CIG, numerosos silbatos y estruendosos petardos servían de atrezzo a una marcha en la que el rojo era el color más visible al coincidir, más o menos, en todas las centrales sindicales convocantes.
Curiosamente, mientras la marcha arrancaba, del interior de la fábrica salían las alegres letras de la canción "Viva la vida", un tema de Cold Play convertido en himno del optimismo.
Nada más arrancar, los convocantes se animaron pese a los rayos de Lorenzo y comenzaron con sus proclamas: "Non á especulación, Montoto solución", "Lei concursal, beneficio patronal", "Xunta escoita, Montoto está en loita" o "Traballo digno na nosa comarca" amén de otros cánticos criticando la deslocalización de la empresa lalinense en favor de la nave de Bulgaria o las cooperativas de Marruecos.
Tras una hora de marcha, los manifestantes entraron en la localidad, donde numerosos grupos de curiosos los observaban y muchos los aplaudían. "Non nos mires, únete", clamaron los caminantes, que recorrieron los más de cinco mil metros a un ritmo muy fuerte. Al llegar a la plaza, y con el apoyo de decenas de personas más, las consignas y las salvas de aplausos hicieron algo de tiempo hasta las esperadas intervenciones.