ALFONSO LOÑO - SILLEDA
El acto de inauguración del centro social de Xestoso concentró ayer a más de 220 personas, en un día en el que los vecinos quisieron celebrar la reforma de la antigua casa rectoral, ahora convertida en un punto de encuentro para los residentes. Los promotores del evento aparcaron la crisis y no escatimaron recursos a la hora de programar una jornada festiva en la que no faltó la buena mesa, la música ni los juegos para los muchos niños que se acercaron hasta esta parroquia. Los vecinos aguardaban antes de la una de la tarde la llegada de la alcaldesa, Paula Fernández Pena, para dar comienzo a una misa cantada, tras la que se procedió al acto oficial de inauguración. Pena y su teniente de alcalde, Manuel Cuiña, se dieron un baño de masas y hasta fueron nombrados "fillos adoptivos de Xestoso", como así reza en un retrato de los dos políticos que preside una de las dependencias del centro.
La alcaldesa agradeció a los presentes esta muestra de afecto y no pudo reprimir las lágrimas. Poco antes, y acompañada por la edil de Servizos Sociais, Dolores García, vecinos y políticos inauguraron una placa conmemorativa en el exterior del edificio elaborada en piedra y con grabaciones incrustadas en mármol. Horas antes, cocineros de Moraña comenzaran a preparar varios "carneiros ao espeto", que, junto a empanada y pulpo completaron el menú que se degustó ayer en Xestoso. Los vecinos reconocieron las instalaciones que fueran adquiridas por el concello y mejoradas con fondos del plan estatal acompañados por la música de una charanga, a la que se sumó otro grupo, para amenizar la comida, la posterior sobremesa y la fiesta que se prolongó durante la tarde.