LAURA MARTÍNEZ LALÍN
La Xunta ha rechazado el proyecto de ley sobre comercio aprobado por el bipartito, lo que ha supuesto que deje de ser obligatorio que los carteles utilizados por los comerciantes en sus negocios deban estar en gallego. El gobierno actual pretende que sean los propios comerciantes los que tengan total libertad a la hora de escoger el idioma de los carteles de sus locales. En la calle, la medida no ha afectado por el momento a la mayoría de los establecimientos. Los comercios de la capital dezana son la cara visible que muestra como el proyecto anterior no se había hecho efectivo. Sus escaparates son todo un batiburrillo en el que conviven las dos lenguas, siendo muy escasas las tiendas que han escogido uno de los dos idiomas y se mantienen firmes utilizándola en todos sus rótulos.
Aunque la temporada de descuentos ha llegado ya a su fin, los carteles que anunciaban "Rebaixas" seguían todavía ayer en parte de los escaparates en este período de transición de una temporada a otra. El Forum Urbano y el Centro Comercial Urbano han sido los encargados de repartir gran parte de estos letreros, y han optado por el gallego de forma abrumadora. La mayor parte de los tenderos se ha limitado a colocarlos, aunque también hay quien se encarga personalmente de los rótulos de su negocio. Es el caso de Ana y María José, dueñas de la tienda de ropa Moraima; tal como afirma María José, "os nosos carteis sempre foron en galego, pero por decisión propia, a non ser algunha vez a causa dalgún fallo na imprenta". Ella misma aclara que "co nome que escollemos para a tenda tiñamos que coidar os pequenos detalles e ata o letreiro da porta vai en galego".
Al igual que ésta y en la misma calle Luis González Taboada, una de las más comerciales de Lalín, unos siete locales de los más de 50 que se reparten por ella, han escogido un nombre en gallego y rótulos fijos en la misma lengua. Tal es el caso de Peciños, Ouro Tendas, Froitas León o Andanzas. Sin embargo, el castellano sigue predominando en esta calle, como en el resto del centro urbano. Ejemplo de ello es el escaparate de la perfumería Muchas, que ha escogido el castellano en todos sus mensajes. "Todos los carteles llegan desde Vigo, nosotras sólo ponemos lo que nos mandan y siempre son en castellano", explican sus dependientas.
La convivencia de las dos lenguas se produce también en aquellas empresas que han basado sus campañas publicitarias en una defensa aférrima de una de ellas. El archiconocido "vivamos como galegos", de la cadena de supermercados Gadis, convivía ayer con las ofertas anunciadoras de "pechugas de pollo" a precios rebajados.
Trasladarse a otro de los puntos claves del comercio local, como las calles Principal y Joaquín Loriga, aporta similares resultados. El comercio lalinense se rinde principalmente ante al castellano, puesto que de los 60 establecimientos de ésta, apenas una decena de ellos contenían carteles sólo en lengua gallega. La tónica se repite si avanzamos por otras calles con menor número de comercios, aunque si bien quedan excepciones también con nombres en lengua vernácula. En cualquier caso, el gallego cobra más presencia puntual, para campañas oficiales como la citada de rebajas, la de navidad, la de los enamorados o las de los días del padre y la madre.
Trasladarse de los rótulos instalados en los propios locales a los anuncios en el exterior, como es el caso de las vallas publicitarias, arroja un resultado diferente. En este sector, en que reinan las empresas de construcción, quienes optan por esta manera de publicitar sus nuevas viviendas, gallego y castellano llegan casi a equipararse.
Así, la revocación del proyecto del bipartito dejará a los comerciantes con la misma libertad de la que gozaban y de la que sus escaparates dan buena cuenta, obedeciendo la mayoría a la soberana decisión de sus promotores.