REDACCIÓN - LALÍN
Con el comienzo de septiembre se acaban para muchos las vacaciones, pero estos primeros días serán también duros a la par que decisivos para muchos estudiantes que se enfrentan de nuevo a esas asignaturas que se les han resistido durante el curso y que ahora de nuevo tienen la oportunidad de aprobar. La época estival ha hecho que las bibliotecas de la comarca hayan modificado, como cada año, su horario, reduciéndolo todas ellas, una medida que no ha gustado a la mayoría de sus usuarios.
Rodeiro mantenía abierta su sala de estudio sólo en horario de mañana, mientras que Silleda ha preferido por su parte mantener su jornada fraccionada, pero abriendo sus puertas dos horas menos y conservando la mañana del sábado para aquéllos que deciden sacrificar parte del fin de semana. La biblioteca Varela Jácome de Lalín, se ha decidido por un modelo mixto. El mes de julio cerró sus puertas por la tarde y agosto se ha traducido en cambios que han supuesto, con respecto a su horario de invierno, abrir una hora menos. Algunos de los estudiantes que acuden diariamente a este recinto replicaban que "hay personal suficiente como para no tener que cerrar las tardes de julio, cuando si había demanda". También añadían que "es comprensible que esta biblioteca no tenga horarios tan intensivos como las universitarias". Sumándose a la reducción de horario, la falta de espacio supone otra piedra en el camino, pues el centro lalinense se queda pequeño ante la demanda del último mes. Tal como comenta una estudiante, vecina de Prado: "Las mesas son muy pequeñas y aunque hay cuatro sitios, apenas queda espacio para todos, sino más bien, tan sólo para dos personas". Pero ésta no es una situación novedosa, ya que se repite en épocas como los períodos vacacionales de Navidad, Semana Santa o los primeros meses del año, así como los previos al verano, fechas claves para universitarios y escolares o para pupilos de bachillerato o E.S.O. A estos suelen sumarse también los opositores, si bien es cierto que su presencia es más constante a lo largo de todo el año.
Hoy, la mayoría de ellas,volverán a recuperar su horario de invierno y con el comienzo del curso escolar los colegiales serán, como en el caso del centro Varela Jácome, los más habituales. Con ellos vendrán los nuevos socios y son ellos también los que gozan de prioridad, puesto que las lecturas obligatorias impuestas desde los centros educativos son, a la par que los más solicitados, también los que gozan de prioridad en el presupuesto de la biblioteca lalinense y los que constituyen parte del reducido fondo bibliográfico con el que cuenta ésta. Para alivi,ar momentáneamente este problema comenzó a funcionar desde junio el programa "Préstamo intersocios". Durante estos meses ha contado con el apoyo de una veintena de afiliados que han aportado sus libros temporalmente para que otros puedan disfrutar de ellos. Principalmente novelas y libros infantiles conforman los casi 130 libros con los que ha contado esta iniciativa, que llega también en este nuevo mes a su fin, aunque los organizadores barajan prorrogarla.
Agosto es sin duda el mes de los agobios para estos estudiantes, porque julio se ha escurrido entre sus dedos sin tan siquiera darse cuenta y la fecha fijada para encontrarse de nuevo en una clase y acompañado sólo del bolígrafo o la calculadora para rendir cuentas de todo lo que se ha estudiado, cada vez se asemeja más próxima. Septiembre ha comenzado ya.